10 años de Tinder: ¿La app ha transformado el amor, el sexo y las relaciones?

Se cree que uno de los primeros anuncios de citas en publicarse apareció en 1727.

Supuestamente apareció en el Manchester Weekly Journal y lo escribió una mujer inglesa que estaba buscando a alguien con quien “pudiera compartir la vida”.

Pero esta está lejos de ser una historia de amor.

La revista literaria Lapham Quarterly reportó que a Helen Morrison la castigaron por su anuncio y el alcalde la envió a un asilo mental durante cuatro semanas.

Casi tres siglos después, se cree que más de 300 millones de personas alrededor del mundo están usando anuncios personales, aplicaciones de citas y la tecnología en general en su búsqueda de relaciones casuales y románticas.

Antes de la existencia de las aplicaciones de citas, algunas personas publicaban anuncios clasificados en lo que normalmente se conocía como la columna de los corazones solitarios.

Hoy, el estigma de usar aplicaciones de citas ya no existe como era hace una década y ha tenido una larga evolución desde la época de Helen.

“Encontré a mi esposo en Tinder”

No es que Alexis Gutierrez se sintiera particularmente optimista cuando “deslizó a la derecha” en Tinder hace cuatro años, luego de haber visto a un hombre interesante.

“No estaba esperando encontrar el amor o un matrimonio porque es cierto que la mayoría de los hombres, especialmente los adultos jóvenes, están solo buscando encuentros casuales”, le cuenta la recién casada a la BBC.

No todo es color de rosas

Chelsea Stirling, una mujer de 35 años de Nottingham, en Reino Unido, también ha tenido una experiencia frustrante con Tinder.

“La gente está más interesada en cómo me veo que en lo que pienso o digo”, argumenta.

“Hago match y empiezan a hablar. Y luego leen mi perfil y me hacen unmatch“, dice. “O simplemente hacen unmatch sin siquiera empezar a hablar”.

Un estudio de 2020 del centro de investigación Pew mostró cómo las mujeres sufren acoso de manera desproporcionada.

Entre las mujeres con edades entre los 18 y los 34 años, un 34,57% dijo haber recibido mensajes explícitos o imágenes que no habían solicitado.

También se reportó una alta incidencia de amenazas físicas: un 19% (comparado con un 9% de los hombres).

La socióloga e investigadora del Instituto Francés para Estudios Demográficos (INED) de París, Marie Bergstrom, estudia lo que ella llama la “privatización de las citas” a través de aplicaciones como Tinder.

“Estas aplicaciones son muy insulares en el sentido de que están completamente desconectadas de tu vida social. Es diferente a los escenarios tradicionales en los que las personas se conocen, como a través de amigos, familia, trabajo o colegio, en los que realmente compartes algo con los demás, ya sea amigos, colegas o lugares”, dice Bergstrom.

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Tinder dice que el mantener a las mujeres seguras está “en el corazón” de la aplicación para citas más grande del mundo.

En julio de 2022, la empresa de tecnología anunció una asociación con el grupo No More (“No más”), que busca poner fin a la violencia doméstica, pero Renate Nyborg, la primera jefe ejecutiva mujer en la compañía, reconoció las dificultades a las que se enfrentan a la hora de proteger a las mujeres en la aplicación.

En ese momento, le dijo a la BBC: “Nuestro trabajo de seguridad nunca termina“.

Libertad sexual

Sin embargo, Bergstrom reconoce que un “menor control social” también puede tener efectos positivos.

“A las mujeres se las juzga mucho más por sus comportamientos sexuales, y todavía existe este estigma social de ser demasiado activo sexualmente”, apunta.

“Lo que realmente vemos es que las plataformas digitales para citas les permiten a las mujeres tener relaciones cortas y tener relaciones casuales más fácilmente porque se puede hacer todo esto sin que te juzguen y que tengas a todo el mundo hablando de ti.

“Así que no solo es negativa esta desconexión, es, en gran parte también, la razón que explica por qué estas aplicaciones son tan populares”.

Otras aplicaciones

Single Town (“pueblo soltero”), por ejemplo, es una aplicación de citas que consiste de una ciudad del metaverso en donde los personajes de personas reales “deambulan, escogen a dónde quieren ir y con quién quieren charlar”.

Si tocas a alguno de los personajes puedes ver las fotos reales de ese usuario, comenzar una conversación e interactuar en un mundo virtual.

“Ese tipo de aplicaciones están introduciendo una cita virtual entre el conocerse y la cita física”.

“Estas apps no presumen que no vayas a querer verte cara a cara, el objetivo parece seguir siendo apoyar un encuentro presencial o una relación personal”.

Y Zytko cree que esto podría incluso recortar el acoso en la vida real.

“Al agregar la realidad virtual a la mezcla, podrías tener esa experiencia de la primera cita en línea, antes incluso de aventurarte al mundo real donde existen todos estos riesgos y daños potenciales”.

¿Olvidarse del coqueteo en la barra?

“Mi hipótesis es que las plataformas de citas van a ser más y más importantes a la hora de conocer parejas”, dice Bergstrom, que escribió el libro “Las nuevas leyes del amor: las citas en línea y la privatización de la intimidad”.

“Nunca ha habido un sitio específico para conocer pareja. Ahora existe y se está volviendo menos aceptable acercarse sexual y románticamente en otro tipo de contextos. Este es el caso de los lugares de trabajo. Antes era un sitio importante para conocer pareja y ahora es cada vez menos aceptable intimar sexualmente con colegas”, dice.

Para la experta, esto se puede expandir a otros contextos: “Sería menos aceptable acercársele a alguien en un bar y empezar a coquetear, o menos aceptable empezar a coquetear en la fiesta de una amiga, con esta idea de que existe una plataforma para eso”.

“Como dije, esta es una hipótesis: quisiéramos separar las cosas cada vez más y que cada vez menos cosas coincidan. Así que hay un lugar para el trabajo, hay un lugar para ir a hacer deporte, hay un lugar para conocer amigos y uno para las citas.

“Una compartimentación de la vida social”, argumenta.

Fuente: BBC