5 “superpoderes” tecnológicos están transformando el progreso humano

Nuestro mundo se encuentra en un punto de inflexión estratégico: los fundamentos de la sociedad están cambiando. Estamos en una nueva era, una no del todo “post-pandémica” y con suficiente tensión geopolítica como para que muchos escépticos proclamen “el fin de la globalización”. Sin embargo, los retos del mañana son tan complejos, están tan interconectados y dependen tanto de la tecnología que necesitamos emprender nuevas formas de colaborar y establecer alianzas entre sectores, fronteras y disciplinas.

Todos formamos parte de una evolución interconectada globalmente. Al crear sistemas y cadenas de suministro más resilientes -sin puntos únicos de colapso ni desequilibrios extremos-, el mundo podrá ser testigo de la verdadera magia de la tecnología. A menudo he hablado de cómo, trabajando juntos, podemos impulsar la innovación, el descubrimiento y el crecimiento con la ayuda de los “superpoderes tecnológicos”: computación, conectividad, infraestructura e inteligencia artificial (IA).

Estas tecnologías fundamentales determinan profundamente nuestra experiencia del mundo al crear el puente entre la era analógica y la digital. A medida que se hacen más omnipresentes, abren nuevas y potentes posibilidades. Cada una de ellas se apoya en las demás y las mejora, creando un poderoso ciclo de creciente impacto y aceleración tecnológica.

Superpoderes tecnológicos

Al detectar, localizar e identificar muchas propiedades de la existencia humana, los superpoderes tecnológicos combinados nos permiten aumentar y emular los cinco sentidos humanos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Por tanto, resulta apropiado añadir a nuestra lista un quinto superpoder: la percepción.

1. Computación: Todo es computación. La invención del chip 4004, una unidad central de procesamiento de 4 bits, dio la largada al mundo moderno de la informática. Cincuenta años después, casi todo con lo que interactuamos es “inteligente” e incluye una computadora. La informática hoy define nuestra experiencia del mundo.

2. Conectividad: Todos y todo está conectado. La Wi-Fi fue la tecnología clave que cortó los cables, permitiendo la libertad de movilidad de las personas y, habiendo ayudado personalmente a crearla, estoy orgulloso de su enorme impacto en nuestra capacidad de conexión. La 5G/6G y los despliegues privados permitirán que todos y todo esté conectado de forma fiable y segura.

3. Infraestructura: Estamos creando soluciones dinámicas y fiables para el almacenamiento de datos y la computación conectada. Tomemos como ejemplo la prestación de experiencias visuales: servicios de streaming, juegos en la nube y otras cargas de trabajo visuales; la escala y la capacidad ilimitadas en la nube se combinan con un alcance ilimitado a través del Intelligent Edge, al tiempo que se aborda la necesidad de menor latencia y mayor ancho de banda.

4. Inteligencia artificial: Con inteligencia en todas partes, la IA convierte datos infinitos en información procesable. Los datos y la computación permiten un mayor refinamiento de los algoritmos de IA para predecir y crear: software que escribe software inteligente a escala.

5. Detección (sensing): La colaboración es fundamental entre nosotros como seres humanos y con la tecnología que creamos. La percepción como superpoder está uniendo a instituciones educativas, organizaciones de investigación y empresas en la búsqueda de formas de mejorar nuestra humanidad.

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Estos son algunos ejemplos de cómo la tecnología nos permite aumentar y emular los cinco sentidos humanos:

Vista: Investigadores de la Universidad de Georgia han desarrollado Mira, una mochila con IA activada por voz que utiliza el software de IA de Intel, para ayudar a las personas ciegas o con baja visión a navegar de forma independiente.

Sonido: Desde mediados de los ochenta, los implantes cocleares han permitido oír a cientos de miles de personas. Las empresas están explorando nuevas conexiones con redes neuronales para diferenciar entre voces y ruido. OmniBridge está aprovechando la tecnología de traducción automática basada en IA para resolver la brecha de comunicación entre quienes utilizan el lenguaje de signos americano y quienes hablan inglés para la traducción lingüística en tiempo real.

Olfato: la Universidad de Cornell colabora con el grupo de computación neuromórfica de Intel Labs para desarrollar algoritmos que ayudan en un estudio de neurofisiología olfativa que consiste en medir la actividad eléctrica del cerebro de los animales cuando huelen olores.

Tacto: Investigadores del Reino Unido exploran la piel impresa en 3D y el tacto artificial. El Grupo de Investigación en Robótica Táctil del Laboratorio de Robótica de Bristol ha diseñado una cámara web montada en una yema de dedo impresa en 3D que imita los receptores táctiles de los dedos humanos.

SaborYa en 2013, investigadores de la Universidad Nacional de Singapur empezaron a investigar la posibilidad de transmitir el sabor de alimentos y bebidas virtuales a través de un simulador digital.

Millones de personas en todo el mundo tienen algún tipo de pérdida de visión o audición (yo incluido). Millones más han perdido algún miembro, lo que les ha quitado el sentido del tacto. Vimos el impacto del COVID-19 dejando a la gente sin sentido del olfato o del gusto. Los ejemplos anteriores apenas arañan la superficie de las posibilidades.

Experimentar el impacto de la tecnología

Nuestro mundo, cada vez más conectado, se construye en torno a la detección de nuestro entorno, el análisis de datos y la reacción. Cuando nosotros como sociedad global unimos los cinco superpoderes, estos se refuerzan y amplifican mutuamente, alterando de manera fundamental la forma en que experimentamos el impacto de la tecnología.

Nuestras cosas nos ayudan a ver cosas más allá de nuestra vista. Saben dónde estamos en cada momento. Identifican por nosotros objetos desconocidos. Los vehículos autónomos utilizan sensores como el Lidar, el radar de onda continua con modulación de frecuencia y múltiples cámaras para “ver” todo lo que les rodea, tanto en su capacidad para eliminar los ángulos muertos como para permitir a los vehículos cambiar informaciones sobre las condiciones de la ruta. El GPS me ayuda triangulando mi posición y dirigiéndome hacia la ruta correcta; la tecnología sabe que estoy perdido antes que yo. Si me encuentro con un conocido, los sistemas inteligentes pueden proporcionar reconocimiento contextual en tiempo real, recordándome a través de mi audífono cuándo fue la última vez que vi a esa persona.

Nuestras cosas están aumentando nuestra realidad de formas nuevas y emocionantes, sirviendo de punto de interacción entre el ser humano y la tecnología. La tecnología ocupa un lugar cada vez más central en todos los aspectos de la existencia humana. A medida que seguimos transformando el progreso humano, debemos buscar cambios que mejoren la vida de todas las personas del planeta y no se limiten a unos pocos afortunados.

Tenemos la opción y la oportunidad de decidir nuestro futuro. Esa elección no es entre lo que fue y lo que es, sino entre lo que es y lo que será.

Fuente: WEF