5G se abre paso en la conectividad inalámbrica exterior

POR: Mike Wolfe, CTO, Outdoor Wireless Networks, CommScope 

No cabe duda de que la reciente desaceleración económica mundial ha enfriado los compromisos y el despliegue de la tecnología 5G. El calendario y el alcance de varios acontecimientos inesperados han puesto un obstáculo tras otro a los ambiciosos planes de despliegue de 5G. Primero, la pandemia mundial; después, los cierres que paralizaron las cadenas de suministro; luego, las agudas presiones inflacionistas; más tarde, la preocupación en Estados Unidos por las posibles interferencias con los sistemas de radar de los aviones; y, por último, un repunte de los costes energéticos provocado en parte por la guerra en Ucrania. 

El despliegue de la tecnología 5G requiere un capital significativo y un consumo de energía considerable para su funcionamiento. En una economía mundial media, estos costes pueden recuperarse gracias a las mayores primas de rendimiento de los suscriptores, pero como todos sabemos, esta no es una economía media y los suscriptores también se enfrentan a sus presiones de reducción de costes. 

El resultado es una serie constante de historias que describen retrasos en el despliegue de 5G y la reducción de los planes de los operadores de redes móviles. Pero no estoy aquí para detenerme en los inconvenientes que todos conocemos, porque lo que veo en el próximo año para 5G me da motivos para ser muy optimista. 

5G se retrasa, pero no se desvía  

Dos avances significativos que ya están en marcha (y que probablemente tomarán impulso en 2024) son la simplificación de los emplazamientos 5G para reducir costes y la aparición de nuevos casos de uso empresarial que cambiarán las reglas del juego y aprovecharán las capacidades únicas disponibles en las redes 5G.   

Juntos, estos dos factores probablemente aporten nueva energía y entusiasmo a la tecnología que seguirá siendo la base de la conectividad inalámbrica durante al menos los próximos diez años, o incluso veinte. Por eso, creo que el año que viene confirmará que 5G puede retrasarse, pero no desviarse en absoluto. 

Simplificación y reducción de costes  

Las primeras fases de los despliegues 5G admitían redes no autónomas (NSA) que podían aprovechar las redes LTE existentes para la movilidad y la señalización, aprovechando las ventajas de los despliegues acelerados que ofrecía este enfoque. Pero esto también aumentó la complejidad del diseño del emplazamiento, y en las redes inalámbricas, “complejidad” no es más que otro término para “coste”. 

La arquitectura de red NSA superpuesta obligó a hacer concesiones que impidieron que la tecnología estuviera a la altura de la gran expectación que rodeó su debut. En el futuro, para racionalizar y simplificar realmente la arquitectura de red, los operadores de redes móviles no podrán seguir confiando en los diseños de tecnologías de red anteriores, y gracias a varias innovaciones recientes en el sector, no tendrán que hacerlo. Algunas de estas medidas para reducir la complejidad y los costes son:  

Los nuevos diseños de antena combinan tecnologías de RF activas y pasivas en un factor de forma simplificado y listo para usar. Estas antenas reducen el volumen y el peso de los despliegues en lo alto de las torres y aumentan la flexibilidad de diseño de las redes de los operadores de redes móviles, ya que tanto las redes 5G como las LTE pueden funcionar en paralelo sin apenas afectar al rendimiento. Estos diseños integrados reducen la carga del viento en las torres, eliminando la necesidad de costosas mejoras estructurales para soportar los componentes 5G adicionales y, en consecuencia, reduciendo los costes de actualización en decenas de miles de euros por ubicación. 

El dimensionamiento correcto de los despliegues 5G pueden equilibrar mejor los costes con los ingresos cuando los operadores de redes móviles cambian de las soluciones M-MIMO 64T64R más caras y de mayor rendimiento a otras M-MIMO 32T32R más económicas en macroemplazamientos, lo que reduce el coste de despliegue sin comprometer los servicios 5G que se demandan actualmente. También se puede llevar este ahorro con una solución pasiva 8T8R optimizada como alternativa útil al M-MIMO usado en 64T64R y 32T32R a nivel macro y 16T16R usado en despliegues de células pequeñas.   

La migración de la red 5G de una arquitectura NSA a una arquitectura autónoma (SA) aumenta a medida que emergen la penetración de los dispositivos 5G y los casos de uso de alto valor. Esto permite que la red avance hacia una implementación nativa en la nube, reduciendo los costes de equipamiento en cada emplazamiento, y también permite mejoras basadas en IA en el consumo de energía de la red y la prestación de servicios (por ejemplo, mediante la implementación de Network Slicing). 

En conjunto, estas mejoras nuevas y emergentes se dirigen directamente a los retos de costes de despliegue de la 5G para facilitar a los ORM el inicio, la reanudación o la aceleración de sus despliegues.   

Por supuesto, incluso una inversión CapEx más inteligente y modesta no está justificada si el mercado no asume el coste de adoptar las nuevas capacidades. Afortunadamente, el segundo factor importante que saldrá a la escena en 2024 también podría ayudar a resolver ese lado de la ecuación. 

Nuevos casos de uso empresarial de 5G: redes privadas  

Son muchos los atributos de rendimiento exclusivos de la 5G: su increíble velocidad, su enorme capacidad y su latencia ultrabaja, para empezar. Sin embargo, en cierto modo, parece que el rendimiento de la 5G ha conseguido superar parte de la demanda que satisface; 1 ms de latencia es una especificación increíble, pero las aplicaciones en las que realmente se necesita son muy pocas hoy en día. No hay duda de que el alto rendimiento impulsa aplicaciones de gran demanda, y pasará algún tiempo hasta que esas aplicaciones lleguen al mercado.  

Sin embargo, aquí y ahora, hay nuevos casos de uso empresarial en los que la 5G es preferible y esencial como plataforma tecnológica, incluso si no requieren una latencia de 1 ms. Pensemos, por ejemplo, en el creciente interés por las redes inalámbricas privadas en empresas, grandes recintos públicos, centros de viajes y otras ubicaciones destacadas en interiores, exteriores y combinadas interiores/exteriores con altos niveles de tráfico de red. 

Los despliegues 5G obtienen sus ventajas de capacidad y rendimiento sobre LTE utilizando una combinación de mayor espectro de frecuencias y radios más capaces (M-MIMO). No es casualidad que las primeras instalaciones de 5G se hayan dirigido a entornos más urbanos, donde la red sirve con mayor eficacia a una alta densidad de tráfico. Sin embargo, debido a sus limitaciones de presupuesto de enlace, 5G tiene problemas para conectarse desde macroemplazamientos exteriores a abonados que se encuentran en interiores, donde se origina la mayor parte del tráfico. Las soluciones DAS y de small cells en interiores pueden solucionar este problema, ya que reenvían el tráfico interior a la red central, pero también ha surgido otro tipo de red 5G discreta: la red 5G privada.  

Con una red 5G propia, la empresa (aeropuerto, hospital o estadio) puede ofrecer conectividad 5G con una seguridad y privacidad superiores a la Wi-Fi® ordinaria. Los usuarios pueden beneficiarse de la velocidad y capacidad 5G en interiores, donde de otro modo es difícil garantizarla, al tiempo que aprovechan la seguridad del cifrado de extremo a extremo para sus actividades de transmisión de voz, correo electrónico, mensajes de texto y actividades en línea en sus dispositivos conectados.   

La seguridad de las redes privadas 5G no hará sino mejorar en los próximos años. Si miramos más allá de 2024, la llegada prevista de la criptografía cuántica segura (QSC) -quizá dentro de cinco o diez años- elevará inconmensurablemente la potencia del cifrado y dejará obsoletos los métodos de cifrado actuales. Por este motivo, la GSMA creó el año pasado el Quantum Safe Telecom Network Task Force, con la intención de establecer una norma reguladora sólida para el uso de este tipo de cifrado en el futuro.   

Las redes 5G privadas se convertirán en uno de los nuevos casos de uso comercial más interesantes de 5G, y el mercado aún está en pañales. En 2024 se producirá sin duda un importante aumento del interés y la inversión en esta tecnología segura y de alto rendimiento. 

Un año más brillante para 5G  

Puede que una improbable combinación de turbulencias económicas y políticas a escala mundial haya ralentizado el despliegue de 5G, pero no puede decirse que se haya detenido. La tecnología es demasiado prometedora y tiene demasiadas ventajas como para mantenerse a la espera durante mucho tiempo. La introducción de estas redes en el mercado se verá favorecida este año por la simplificación de la arquitectura de los emplazamientos, que reduce costes, y el interés creciente por las redes 5G privadas. 

Como será la base de las redes inalámbricas durante la próxima década, a medida que continúe el desarrollo de la 6G, no tiene sentido suponer que los vientos en contra impedirán que 5G desarrolle su potencial durante mucho más tiempo. Por el contrario, es probable que esos vientos cambiantes empiecen a llenar nuestras velas en 2024, conduciéndonos a nuevos destinos que solo ahora están saliendo a la luz. 

Ver más: CES 2024: Hay un desfazaje entre la aparición de nuevas tecnologías y la preparación del consumidor para usarlas

Ver más: Telefónica arranca su Centenario con todo el peso de la historia a favor

Ver más: Seguridad de datos versus privacidad de datos: Dos caras de la misma moneda