Berlín e Intel cierran acuerdo para nueva planta de chips

Intel invertirá más de 30.000 millones de euros (33.000 millones de dólares) en Alemania como parte de su expansión en Europa, anunció el lunes la empresa estadounidense, un proyecto significativo para las ambiciones del canciller alemán, Olaf Scholz, de crear un centro mundial de chips.

Ambas partes anunciaron la firma de un acuerdo de intenciones para la construcción de la planta, que se situará en Magdeburgo (Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania) y que fabricará semiconductores en una localización que se espera comience a producirlos en un plazo de cuatro a cinco años.

El trato, que incluye dos instalaciones de semiconductores de vanguardia, supone 10.000 millones de euros en subvenciones alemanas, según una persona familiarizada con el asunto.

El presidente ejecutivo de Intel, Pat Gelsinger, se mostró agradecido del Gobierno alemán y del estado de Sajonia-Anhalt, donde la empresa tiene previsto construir una de las plantas, por “hacer realidad la visión de una industria de semiconductores dinámica, sostenible y puntera en Alemania y la UE”.

El semanario “Der Spiegel” precisó que los fondos suplementarios procederán de los presupuestos federales asignados a los Ministerios de Clima y Fondos de Transformación.

Según la publicación, el Ministerio de Finanzas, dirigido por el liberal Christian Lindner, se había opuesto a conceder más fondos para Intel, de ahí que sean los departamentos que dependen del vicepresidente y ministro de Economía y Clima, el verde Robert Habeck, los que aportarán los fondos suplementarios para apoyar la inversión.

“El acuerdo con Intel es un gran éxito y una fuerte inversión en el futuro. Hemos negociado intensamente durante las últimas semanas y hemos luchado para encontrar una solución, haciendo posible la declaración de intenciones conjunta de hoy”, manifestó Habeck.

Bajo el mandato de Gelsinger, Intel ha estado invirtiendo miles de millones en la construcción de fábricas en tres continentes para restaurar su dominio en la fabricación de chips y competir mejor con sus rivales AMD, Nvidia y Samsung.

La inversión en Alemania es el tercer gran anuncio de Intel en cuatro días, tras una planta de chips de 4.600 millones de dólares en Polonia y una fábrica de 25.000 millones en Israel.

El Gobierno alemán está invirtiendo miles de millones de euros en subvenciones para atraer a empresas tecnológicas a Alemania, en un contexto de una creciente alarma por la fragilidad de la cadena de suministro y la dependencia de Corea del Sur y Taiwán para los chips.

Berlín también está en conversaciones con la taiwanesa TSMC y el fabricante sueco de baterías para vehículos eléctricos Northvolt para establecer su producción en Alemania, tras haber convencido ya a Tesla para que construya allí su primera gigafactoría europea.

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