Ciberseguridad: Una nueva política para un escenario dinámico

Por Hernán Petitti,  Technology Advisor  de Ingenia 

A más de un mes de su oficializacíon, se espera que la nueva Política Nacional de Ciberseguridad de Chile tenga un alcance significativo en términos de fortalecer la protección de las personas y el país frente a amenazas cibernéticas. Los cambios propuestos abarcan diferentes aspectos, como la mejora de la infraestructura resiliente para resistir y recuperarse de incidentes de ciberseguridad, la promoción de los derechos de las personas en Internet, el fomento de una cultura de ciberseguridad, la coordinación nacional e internacional para prevenir y enfrentar acciones maliciosas en el ciberespacio, y el impulso al desarrollo de la industria de ciberseguridad y la investigación científica aplicada.

En cuanto a la urgencia, la ciberseguridad es un tema cada vez más relevante debido al crecimiento de las amenazas cibernéticas a nivel global. Es fundamental que los países estén preparados y cuenten con políticas actualizadas para protegerse contra estas amenazas. Si bien no puedo proporcionar información específica sobre la situación actual en Chile, en general, la ciberseguridad se considera un tema urgente en muchos países debido al aumento de los ciberataques y la necesidad de proteger la infraestructura crítica, los datos personales y la seguridad nacional.

 Dentro de los 5 ejes propuestos, es difícil determinar cuál es el más necesario para Chile, ya que realmente todas son cuestiones claves. Sin embargo, en general, algunos puntos clave que sin dudas son prioritarios para abordar en el contexto digital incluyen:

– Infraestructura resiliente: Resulta imprescindible contar con una infraestructura de la información sólida y resistente para hacer frente a los ataques cibernéticos. Esto implica asegurar que los sistemas críticos estén protegidos y puedan resistir y recuperarse rápidamente de incidentes.

– Cultura de ciberseguridad: Promover la conciencia y la educación en ciberseguridad es esencial para fortalecer la resiliencia de las personas y las organizaciones frente a las amenazas cibernéticas. Y puede incluir campañas de concientización, capacitación en buenas prácticas de seguridad cibernética y promoción de la responsabilidad individual en el uso seguro de la tecnología.

– Coordinación nacional e internacional: La ciberseguridad es un desafío global que requiere una cooperación estrecha entre los países. Chile podría beneficiarse de una mayor coordinación y colaboración tanto a nivel nacional como internacional para compartir información, mejores prácticas y colaborar en la prevención y mitigación de ciberataques.

Por otro lado, es clave comprenden que los desafíos en la implementación de la nueva política de ciberseguridad pueden incluir:

– Asignación de recursos: Garantizar los recursos financieros y humanos adecuados para implementar eficazmente las medidas propuestas en la política.

– Coordinación interinstitucional: Asegurar la coordinación efectiva entre las diferentes entidades gubernamentales y organizaciones involucradas en la implementación de la política. Esto puede requerir la creación de mecanismos de cooperación, intercambio de información y trabajo conjunto.

– Sensibilización y educación: Promover la conciencia y la educación en ciberseguridad tanto entre los ciudadanos como en las empresas e instituciones públicas y privadas. Esto implica abordar la falta de conocimiento y la adopción de prácticas de seguridad cibernética.

– Adaptación a la evolución tecnológica: La ciberseguridad es un campo en constante evolución, y las amenazas y las tecnologías cambian rápidamente. La implementación de la política debe ser flexible y capaz de adaptarse a los nuevos desafíos y avances tecnológicos.

Estos son solo algunos ejemplos de los desafíos potenciales que pueden surgir durante la implementación de la nueva política de ciberseguridad. Por supuesto que la efectividad de la política dependerá de la capacidad de abordar y superar estas perspectivas. Y es necesario entonces, un cambio no solo en la política, sino también en la concientización y responsabilidad de todos los actores involucrados.

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