Cuidado! Tinder, una app para hacer “match” con la violencia

El 40% de primeras citas salen hoy de internet, dicen las cifras de la antropóloga y bióloga Helen Fisher. La llegada de las aplicaciones que simplifican la a veces complicada tarea de la seducción y el cortejo ha abierto las puertas a múltiples posibilidades, pero también tiene su lado oscuro.

La violencia de género tiene forma de iceberg, en proceso de fundición en su capa más visible, y mantiene sus proporciones titánicas bajo el agua, donde más duele. 

Otro ámbito donde se reproducen las dinámicas propias de nuestras sociedades machistas de la mano del uso masivo de Internet. Otras formas de violencia, sí, pero mismo desenlace: una vulneración sistemática de derechos donde las mujeres son siempre las peor paradas.

Al crecer el número de aplicaciones, cada vez hay más usuarios y hay más abuso potencial. Uno de cada tres usuarios se considera adicto y muchos perfiles campan a sus anchas con el único objetivo de alimentar su ego a cualquier precio.

En Tinder hay que protegerse de lo que llamamos la tríada oscura (narcisistas, antisociales y personas maquiavélicas), que tienden a utilizarla a otras personas para  ensalzar su ego, sentirse bien o conseguir sexo rápido de una forma en la que no tengan ningún tipo de compromiso, incluso a costa del bienestar emocional de otra persona. Ahí hay un gran riesgo. Hay gente que se escuda en un perfil que puede ser falso para herir a otras personas, explica la psiquiatra Sandra Bravo.

Según el estudio, realizado por la Federación de Mujeres Jóvenes (FMJ) y financiado por el Ministerio de Igualdad de España, el 21,7% de las mujeres asegura haber sido forzada a mantener una relación sexual durante los encuentros mediante violencia explícita.

De las 963 encuestadas, heterosexuales de entre 18 y 35 años, “208 fueron violadas en el sentido consensuado socialmente del término, mediando la violencia física”, añade la investigación.

Hay más: el 57,6% de ellas aseguró haberse sentido presionada por alguna de sus citas para mantener relaciones sexuales, mientras que el 49,2% indicó que las habían animado a seguir bebiendo con el objetivo de tener sexo.

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El 33% de las usuarias entrevistadas declaró que fue forzada a continuar con la práctica sexual a pesar de haber expresado su deseo de parar y otro 21,4% que el hombre se quitó el preservativo durante el sexo sin informarla.

Hay un riesgo muy grande porque hay gente que se esconde tras un perfil que puede no ser verdadero. De hecho hay encuestas que dicen que un 42 % de las personas que están en las apps de cita tienen pareja, así que hay una gran cantidad de usuarios que no están siendo honestos, relata Bravo.

Una encuesta de Apps sin violencia hablaba de que una de cada cinco mujeres que quedó con un hombre a través de Tinder fue violada. 

A la hora de abrir un perfil en una app de citas se debe tener muy claro qué es lo que se busca: si es una relación esporádica, tener un lío de una noche, o si lo que queremos es tener una relación formal con alguien, construir un proyecto vital con otra persona… Y en función de lo que busquemos tendremos que tener más ojo a la hora de seleccionar perfiles, continúa.

Hay que poner banderas rojas y límites si algo no nos gusta. Y si se superan los límites bloquear a esa persona, alejarse de ella y no volver a mantener contacto. Tener claro que hay que priorizarse a uno mismo, concluye Bravo.