Davos 2023: ¿Cómo tomar el camino correcto para salir del estancamiento comercial?

A finalizado la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos bajo el lema “Cooperación en un mundo fragmentado”, en donde se ha visto que el futuro del comercio y la inversión mundiales está turbio. Las tensiones geopolíticas y la política industrial han ensombrecido la apertura económica.

Al borde de una dolorosa recesión, la economía mundial y la sociedad en general necesitan pruebas de que podemos trabajar mejor juntos. Hay que reafirmar la importancia del comercio y la inversión para el crecimiento, el desarrollo y la sostenibilidad, a fin de evitar políticas de desglobalización que erosionen los logros del pasado.

Las grietas del sistema comercial se manifiestan incluso en la desconexión entre datos y narrativa. Tanto el volumen del comercio mundial de mercancías como el de servicios están en máximos históricos. Tanto las exportaciones como las importaciones entre EE. UU. y China, entre EE. UU. y Europa y entre China y Europa, están en su nivel más alto de la historia. Pero la retórica es de fractura y desvinculación. Y esa narrativa está influyendo claramente en los inversores, ya que los flujos de inversión siguen tendiendo a la baja.

Sin duda, hacer frente a las nuevas crisis de seguridad nacional, tecnológicas y ambientales exigirá cambios. Pero la fragmentación y la desvinculación del sistema mundial de comercio serán costosas, tanto económicamente como en nuestra capacidad para responder a los retos mundiales. Durante la pandemia de COVID-19 vimos que, aunque las cadenas mundiales de suministro tenían sus problemas, eran un motor esencial de la innovación y la producción de equipos de protección y, más tarde, de vacunas y productos terapéuticos.

Estrategias comerciales para un crecimiento sostenible

En este contexto, la capacidad de aunar esfuerzos para evitar la recesión parece muy escasa. Para evitar ser prisioneros de la geopolítica, los responsables políticos podrían considerar dos estrategias. La primera es mirar más allá de la política, la segunda elevarse por encima de ella.

En el caso de la primera estrategia, se trata de mejorar los aspectos administrativos prácticos cotidianos del comercio y la inversión, allí donde se producen. Está bien documentado que la eliminación de las barreras de fricción que suponen los trámites excesivamente complejos y similares puede reportar mayores beneficios que la eliminación de todos los aranceles. Se han realizado esfuerzos concertados desde el Acuerdo de Facilitación del Comercio de Bali de 2013, pero se están acelerando con la introducción de nuevas formas de TradeTech para digitalizar y automatizar los procesos comerciales.

Con poca fanfarria, un acuerdo de 2021 sobre la regulación nacional de los servicios abre el camino a reformas similares en los servicios internacionales, un ámbito en el que los costes comerciales son al menos el doble de elevados. Y es posible que en la reunión anual del Foro de este año se anuncie la conclusión de negociaciones sustantivas sobre la Facilitación de la Inversión para el Desarrollo. Esto marcaría la decisión de más de 100 naciones de simplificar radicalmente los procedimientos de inversión internacional, un cambio significativo para la mayoría de las pequeñas y medianas empresas del mundo. Los beneficios de la racionalización (streamlining) del comercio y la inversión recaen proporcionalmente en las naciones en desarrollo, pero conviene recordar que el comercio ha reducido en dos tercios el coste de la cesta de la compra para las familias de renta baja, incluso en las economías avanzadas.

Evitando la política de alto nivel de las tensiones geopolíticas, hay mucho qué hacer para mejorar las cuestiones ambientales y sociales relacionadas al comercio global. Facilitar el crecimiento de las economías circulares transfronterizas requiere medidas cuidadosas para mantener las defensas contra el vertido de residuos y al mismo tiempo aumentar proporcionalmente las estrategias de reciclaje y reutilización, desde los plásticos a la electrónica. La mejora de condiciones para los trabajadores debe implicar una combinación de la diligencia debida en la cadena de suministro del sector privado y el cumplimiento de las normas reguladoras.

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La segunda estrategia, superar la geopolítica actual, implica examinar los fundamentos económicos, filosóficos y humanísticos del comercio y la inversión internacionales. Desde una perspectiva a largo plazo, ¿qué conjunto de marcos comerciales ofrecería probablemente los resultados ambientales y de desarrollo más eficaces? ¿Qué significa esto para las políticas industriales en concreto? ¿Podríamos aumentar la resiliencia mundial diversificando la producción de bienes esenciales en todos los rincones del mundo, incluidos África, América Latina y el sur de Asia, en lugar de concentrar los riesgos mediante el reshoring?

Cooperación mundial en materia de comercio e inversión

Por supuesto, estas cuestiones son muy amplias, pero abordarlas en un proceso transparente y deliberativo supondría un paso adelante con respecto a las negociaciones sobre normas basadas en intereses propios, o las disputas por no cumplirlas, que con demasiada frecuencia han caracterizado el debate comercial. Los informes del IPCC han aportado al menos un sentido de dirección y un destino común a la política climática. No ocurre lo mismo con el comercio.

Bajo su enérgica Directora General, la Organización Mundial del Comercio (OMC) sigue siendo el mejor centro para aunar el pensamiento y la práctica mundiales en materia de comercio e inversión internacionales. La experiencia ha demostrado que es probable que algunos avances se consigan mejor a nivel regional, o de otra forma modular. Pero sigue siendo vital tener un centro de gravedad para mantener un sistema compartido de normas.

La reunión anual del Foro en Davos ofrece una lista de tareas pendientes para el comercio y la inversión en la que participan múltiples partes interesadas. No existe una varita mágica, pero abordando los impedimentos cotidianos y mirando al horizonte lejano, podemos mejorar la contribución del comercio al crecimiento y al desarrollo sostenibles e integradores.

Fuente: WEF