El nuevo escenario de la boleta electrónica: orden y transparencia para los negocios en Chile

Por: Sergio Morales, Gerente General de CoasinLogicalis

La transformación y modernización que vive Chile en materia tributaria ha sido importante. Un ejemplo de esto es la normativa que emitió la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), que permite a los bancos abrir cuentas corrientes sin necesidad de ofrecer chequeras.

Esta medida da respuesta a las nuevas exigencias de los consumidores, quienes están requiriendo más y mejores métodos de pago que permitan agilizar sus compras y facilitar el acceso a los servicios. Esto significa dejar el papel de lado y migrar hacia nuevas plataformas digitales de carácter transparente y eficiente.

Por esta razón, el Estado ha tenido que digitalizar sus procesos. Empezó con la factura electrónica hace unos años, seguido por la boleta de venta y servicios. En algunos negocios sigue siendo manual con un talonario, las que hace unos años eran obligatoriamente físicas. 

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Pero el comercio se adaptó a los cambios digitales. De hecho, desde diciembre de 2020, se exige que todas las boletas sean de carácter electrónico. Esta medida implica simplificar el proceso de pago de impuestos de manera ordenada, permitiendo que el Servicio de Impuestos Internos (SII) acceda a las transacciones y asegure el ingreso del dinero.

Asimismo, se estandarizan los nuevos medios de pago que no pasan por boletas, como transferencias directas entre cuentas o pagos a través de aplicaciones. Con este nuevo mecanismo controlado por el Estado, se le asegura al cliente y al comercio que la transacción está registrada. 

Este cambio es tan necesario como transformador. Transparenta el proceso de compra y venta, y hace más eficiente la relación entre comercio y Estado. Hoy, los pagos en efectivo también requerirán de un registro electrónico. Además, de no poder emitirse una boleta por terminales POS, el comercio podrá hacerlo desde un pc, aplicación móvil o, a partir de un código, para luego imprimirla en casa si es necesario.

Actualmente, es el contador quien ordena las boletas en un libro y las sube al SII. Pero se espera que para el 2024, cuando el proceso de transformación digital que transita el Estado se consolide, el SII presente una propuesta de declaración, con un registro online de cada venta, consolidando el monto a cancelar de manera automática. 

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Con una fluidez mayor, el comercio podrá ordenar la declaración y recaudación, permitiéndoles funcionar con normas contables más definidas, evitando gastos, errores, multas y malos ratos. 

Desafíos de cara al futuro

Los retos y oportunidades son desafiantes. Aún existe mucho desconocimiento respecto a la boleta electrónica. Su uso, lo que reemplaza, sus implicaciones y qué actividades y procesos se pueden resolver con este servicio. En ese sentido, los terminales POS que reciben pagos con tarjetas u otros dispositivos serán esenciales. 

El futuro de los medios de pagos debe ser simplificador y variable tanto para el consumidor como para el comercio. Las necesidades seguirán cambiando y por ello, hay que seguir invirtiendo en tecnologías que faciliten la vida y los procesos de negocio.