El “sector informal” de la economía tradicional es nuestro cliente potencial

Entrevista exclusiva de TyN Magazine a Roberto Vargas, Presidente de la Asociación Fintech del Perú, durante el Argentina Fintech Fórum, hablando sobre el mercado financiero latinoamericano y sus dificultades.

El lunes tuvimos una primera reunión formal de la Alianza Fintech Iberoamericana, lo que implica el nacimiento de un gremio de gremios en la región. Las cámaras fintechs y las asociaciones fintech se han puesto de acuerdo para hacer una plataforma común, de cooperación y colaboración en momentos en que las economías americanas enfrentan diversos tipos de problemas derivados de la pandemia y ahora la inflación generada también por la guerra entre Rusia y Ucrania.

Es un momento complicado para todos, por lo que entendemos que la unión de todos los líderes que llevan adelante este tipo de productos financieros pueden llevar estos productos a su territorio para salir más rápido de esta crisis.

La mejor manera de lograrlo es aprender de quienes lo han hecho bien y antes que uno.

Perú es un lindo campo de batalla, enfrentamos tremendos desafíos, desde lo geográfico hasta lo sociocultural. El enemigo no son los bancos, como algunos creen, sino la inclusión, exclusión y autoexclusión financiera.

En mi país uno de cada dos peruanos está fuera del mercado, así como dos de cada tres son analfabetos financieros y lograr cambiar esto es para nosotros nuestra meta.

Queremos facilitar a la gente acceder a mercados y servicios al que no tenían forma de llegar.

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En estos países la educación financiera es prioritaria. Lograr esto nos da un poder especial, ya que estamos cubriendo nos solo nuestra función sino que también estamos reemplazando al Estado.

Esto nos genera una responsabilidad enorme, por lo que tenemos que generar mercados súper transparentes, muy competitivos para todos.

Para el Estado, toda esta gente marginada económicamente es lo que ellos denominan el “sector informal”, para nosotros son potenciales clientes a los cuales debemos servir cada vez mejor.

Una forma de hacerlo es elevando el grado de confianza digital. Esto lo logramos a través de startups que permiten “aprender haciendo”.

La educación gamificada ayuda a que la gente entienda fácilmente el uso de esas billeteras.

En los pueblos alejados de las ciudades, se la educación se realiza a través de pequeños kioscos a donde la gente puede acercarse, que confía en ellos porque están ahí desde siempre. Sumado a esa tranquilidad que genera lo conocido, se le agrega el ahorro del viaje hacia un pueblo más grande para hacerse del efectivo que han recibido o poder pagar algún servicio.

Las remesas es otro de los grandes movimientos de dinero en nuestros países, es una de las verticales en la cual las regulaciones pesan más.

Hay muchas familias que viven del envío de remesas. Nuestra función es lograr que estas personas que reciben el dinero en dólares, por ejemplo, puedan cambiarlo fácilmente a la moneda local y además darles la posibilidad de guardar ese dinero en una cuenta.

Además podemos hacer que les sea más económica la transacción ya que los fees que cobran las fintech son mucho menores a las tasas de las casas de cambio.

Ustedes, en Argentina, con la cantidad de dólares que tienen la cosa es mucho más complicada.

La Argentina necesita un shock de confianza y una apuesta brutal a la inversión de infraestructura para atraer competidores internacionales para cerrar la brecha de infraestructura y permitir el financiamiento a largo plazo.

Esto lo saben todos los economistas de cualquier partido que sean. Es solo una cuestión de voluntad.