Elon Musk, ¿será responsable de la muerte de Twitter?

Durante todo este año Elon Musk y su relación con Twitter formó parte de las noticias de todos los medios de forma incansable.

Sus idas y vueltas con la compra – no compra de la plataforma llegó hasta los tribunales para luego salirse con la suya.

Sus tuits mantienen a todos sus seguidores atentos las 24 horas. Pero desde la compra de Twitter sus tiránicas medidas han generado que muchos usuarios prefirieran abandonar la misma.

Las plataformas viven y mueren por el efecto de red, que implica que la utilidad que obtengamos de usarlas depende de la cantidad de individuos que también la usen. Cuantas menos personas estén en una plataforma, menos tentador va a ser entrar.

“¿Cómo hacer una pequeña fortuna en redes sociales? Empezá con una gran fortuna.” Elon Musk posteó este chiste en Twitter el 17 de noviembre a la noche. Había comprado la plataforma por 44 mil millones de dólares solo veinte días antes.

A partir de ese momento todo resultó una cascada de decisiones que se tomaban un día y se retractaba al otro. Ofensas y acusaciones, extorsión a los empleados que ha generado un caos que puede resultar en la muerte agónica de una gran plataforma.

En esas tres semanas, echó a la mitad de los 7500 empleados, incluyendo el CEO, el principal responsable de finanzas, la jefa de legales y gran parte del equipo de moderación. También despidió a quienes lo criticaban por redes sociales o canales de comunicación interna de la empresa. A algunos los volvió a contratar: los necesitaba.

Escribió en una carta a los anunciantes que Twitter “aspiraba a convertirse en la plataforma de publicidad más respetada del mundo”. Diez días después, culpó a esos mismos anunciantes por la caída en los ingresos de la empresa y los amenazó con “nombrarlos y avergonzarlos” si pausaban sus campañas.

Empezó a cobrar ocho dólares por el símbolo azul que marca que una cuenta tiene identidad verificada. Ahora ha decidido posponer esta decisión.

Se pospone el relanzamiento de Blue Verified hasta que haya un alto nivel de confianza para detener la suplantación de identidad”, detalló Musk en su cuenta de su red social.

Además, agregó: “Probablemente, se usará una verificación de color diferente para las organizaciones que para las personas”.

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El miércoles 16 de noviembre, envió un ultimátum al personal que quedaba en la plataforma: tenían que estar dispuestos a trabajar “muchas horas a alta intensidad” o renunciar, y cobrar tres meses de sueldo en compensación. La fecha límite para contestar era el jueves 17 a las 5 de la tarde. Cientos de empleados prefirieron irse. Un hashtag empezó a dominar las interacciones en la red: #RIPTwitter.

Muchos usuarios ya se han pasado a otras plataformas como ICQ, Mastodon.

Musk sigue hablando de su nuevo Twitter 2.0

Las novedades que se vienen fueron reveladas luego de los encuentros organizados entre los empleados de la compañía con su propietario, Elon Musk.

Las más importante serían las llamadas de voz, videollamadas encriptadas y la encriptación de mensajes directos.

“Queremos permitir que los usuarios se puedan comunicar sin preocuparse por su privacidad, sin preocuparse por una violación de datos en Twitter que provoque que todos sus mensajes directos lleguen a la web o piensen que tal vez alguien en Twitter podría estar espiando sus mensajes”, comentó Musk en este encuentro y que publicó The Verge. 

En esta reunión, el propietario de Twitter también elogió el sistema de funcionamiento de Signal, la aplicación de mensajes encriptados que se ejecuta como una organización sin fines lucrativos. 

En este sentido, Musk aseguró que le había expuesto sus intenciones de implementar los mensajes cifrados en Twitter al creador de Signal, Moxie Marlinspike, que se había mostrado “potencialmente dispuesto a ayudar” con el desarrollo y el despliegue de esta característica. 

Habrá que esperar para ver qué de todo esto se hace realidad.