Energía nuclear: Alemania dice no, Europa apuesta fuerte a ella

Ante la crisis energética vinculada a la guerra de Ucrania, Alemania y Francia han emprendido rutas opuestas en lo que respecta a la energía nuclear, y una hará realidad finalmente el adiós acordado en 2011, mientras la otra ha redoblado su apuesta por esta tecnología.

Mientras que Alemania se despide este sábado de forma definitiva de la energía nuclear con el apagón de los tres reactores que seguían en activo, otros países europeos han redoblado su apuesta por esta tecnología ante el trasfondo de la crisis energética y de la guerra en Ucrania.

Los tres reactores germanos que seguían en funcionamiento -Isar 2, Neckarwestheim 2 y Emsland- se apagarán este 15 de abril, lo que según comunicó el Gobierno esta semana supone la salida definitiva de Alemania de los 60 años de “era nuclear”.

Los reactores contribuían a la generación de electricidad con aproximadamente un 5 % del ‘mix energético’, en el que según datos de la Agencia Federal de Redes las energías renovables representan cerca del 60 % y los combustibles fósiles un 30 %, de los que dos tercios corresponden al carbón y uno al gas natural.

Francia, por el contrario, es el país más nuclearizado de Europa y el que hace una apuesta más clara por esa tecnología, encabezando un grupo de pronucleares para hacer valer sus argumentos ante las instituciones europeas.

La eléctrica pública EDF -en la que el Estado va a aumentar su participación hasta el 100 % para tener un control absoluto- opera en la actualidad los 56 reactores atómicos del país, que en condiciones normales aportan el 70 % de la electricidad generada en el país.

Francia defiende ante sus socios europeos ese esfuerzo en nombre de los objetivos de descarbonización que la misma Unión Europea se ha fijado, y se jacta, en particular ante Alemania, de que gracias a la energía nuclear la suya es una de las economías con menos emisiones de gases de efecto invernadero en relación con su producto interior bruto (PIB).

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Finlandia fue el primer país de la Unión Europea (UE) que aumentó su capacidad de producción eléctrica de origen atómico después del accidente nuclear de Chernobil (Ucrania), a fin de reducir su dependencia energética de Rusia y recortar las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Cuenta actualmente con cinco reactores nucleares con una potencia máxima conjunta de 4.394 megavatios eléctricos (MWe), que generan cerca del 40 % de la electricidad que se consume.

El Gobierno de derecha sueco presidido por el conservador Ulf Kristersson ha dado un giro a la política nuclear de este país nórdico, apostando por la construcción de nuevos reactores por primera vez en décadas y ha presentado al Parlamento, donde tiene mayoría gracias al apoyo de la ultraderecha, un proyecto de ley que permite esta medida.

Suecia cuenta en la actualidad con tres centrales y seis reactores activos, y la energía nuclear cubre alrededor del 30 % de la producción eléctrica del país.

En 2021, el Gobierno polaco anunció su intención de construir seis centrales nucleares en el país, que en la actualidad no cuenta con ningún reactor operativo, para conseguir que, al finalizar 2040, el 23 % de su energía provenga de ellas.

Actualmente, el 70 % de su mix energético, que precisa de unos 33 Gigawatios (GW) anuales, depende del carbón, muy contaminante.

Los planes del Gobierno, que según las encuestas cuentan con el apoyo del 75 % de los polacos, pasan porque las dos primeras estén operativas en 2033.