G7 busca frenar el avance de China

El G7 puso en marcha un gran programa de inversiones de 600.000 millones de dólares para países en desarrollo, para contrarrestar el avance de China, anunció este domingo el presidente estadounidense, Joe Biden.

El G7 “se dio como ambición hacer en el mundo una mejor oferta en materia de inversión en las infraestructuras”, subrayó el canciller alemán Olaf Scholz, quien presentó el proyecto al lado del presidente estadounidense.

De esa cantidad, Washington movilizará 200.000 millones de dólares a través de fondos públicos y privados, a lo largo de los próximos cinco años.

Biden añadió que los países en desarrollo a menudo no tienen las infraestructuras que les ayuden a navegar crisis como la pandemia, “por lo que sienten el impacto de manera más fuerte y les cuesta más recuperarse en un mundo profundamente conectado”.

El mandatario estadounidense apuntó que las inversiones en infraestructuras son “cruciales” para un desarrollo sostenible y para lograr una “estabilidad global”.

“Esto no es solo una preocupación humanitaria -siguió-. Es una preocupación económica y de seguridad para todos nosotros”.

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El plan, bautizado como ‘Colaboración por la Infraestructura Global y de la Inversión’ quiere ser una alternativa al proyecto chino ‘One Belt, One Road’ (Una ruta, un cinturón), que pretende revitalizar la conocida como Ruta de la Seda mediante la modernización de infraestructuras y telecomunicaciones para mejorar la conectividad entre Asia y Europa. A diferencia de la iniciativa de Beijing, la financiación propuesta por el G7 procedería en gran medida de inversores privados y, por tanto, no está garantizada.

Entre los pilares del plan están la lucha contra la crisis climática y la mejora de la seguridad energética con inversiones en infraestructuras con bajas emisiones, plantas de fabricación de baterías y el desarrollo de energía limpia.

En el marco de este plan, el presidente de EE.UU. mencionó la creación de un cable submarino, que unirá el sureste asiático con Oriente Medio y Europa Occidental, que se ha adjudicado la compañía de la compañía de telecomunicaciones estadounidense SubCom.

EE.UU. también quiere movilizar 335 millones de dólares en inversiones para proporcionar internet y tecnología financiera en países de África, Asia y Latinoamérica.

Todos contra China

Los occidentales desean desmarcarse de China, que invirtió masivamente en muchos países para construir infrastructuras a través del programa llamado de las “Nuevas rutas de la seda”, o para garantizar un acceso a algunas materias primas.

China es acusada de realizar proyectos a través de préstamos poco ventajosos, o francamente peligrosos, que agravarán los problemas de endeudamiento de los países más vulnerables.

La ofensiva china “existe desde hace años y se tradujo por muchas inversiones en especie y e inversiones múltiples”, dijo el domingo un alto responsable de la Casa Blanca, “pero no es tarde”, aseguró respecto a la iniciativa del G7.

El plan quiere ser una alternativa al proyecto chino “One Belt, One Road” (Una ruta, un cinturón), que pretende revitalizar la conocida como Ruta de la Seda mediante la modernización de infraestructuras y telecomunicaciones para mejorar la conectividad entre Asia y Europa.

Los líderes del G7 abordan este lunes la segunda jornada de su cumbre en Elmau, al sur de Alemania, en la que la guerra de Ucrania será el tema central. El presidente de este país, Volodímir Zelenski, asistirá de manera virtual al encuentro.