La apuesta segura de las plataformas de streaming

Los reencuentros de Física o química y Friends, las nuevas temporadas de El internado, iCarly o Los hombres de Paco y la secuela de Sexo en Nueva York son solo algunos de los ejemplos de series que han vuelto después de marcar a toda una generación: la milenial. Algunos organismos, como el Pew Research Center, sitúan dentro de esta categoría a las personas nacidas entre los años 1981 y 1996 y se las considera reivindicativas, individualistas y adaptadas de mejor o peor manera al mundo digital. Por ello, la gran mayoría de las series que vuelven se están agregando a los catálogos de las plataformas de reproducción en línea a pesar de haber sido estrenadas en canales de televisión tradicionales. Elena Neira, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), comenta que tiene sentido que así sea, ya que «ha habido un cambio en el consumo de ficción y normalmente las plataformas suelen tener los derechos de las series originales, lo que permite a la audiencia (tanto antigua como nueva) ponerse al día».

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Para entender el éxito que está suponiendo la continuidad de las series de éxito que vieron aquellos jóvenes de finales de los noventa y principios de los años 2000 basta solo con observar los datos de ATRESplayer Premium, la plataforma de reproducción en directo (streaming) de Atresmedia. Veneno, que a pesar de no ser una serie basada en una ficción anterior tiene un gran componente nostálgico, ya que relata la vida de la famosa mujer transexual e icono de aquella época, Cristina Ortiz, se convirtió en el contenido más visto de la historia de la plataforma gracias a su último capítulo.

Pero ¿por qué se está produciendo este fenómeno? La profesora colaboradora de la UOC lo tiene claro: «Esta moda acostumbra a estar vinculada a propiedades intelectuales potentes o a contenidos que, en su momento, tuvieron unas buenas cuotas de audiencia. Este tipo de reestrenos (revivals) y reinvenciones (reboots) son particularmente ventajosos. La audiencia del programa original es una base sólida sobre la que construir el lanzamiento y, además, permite reintroducir ese contenido a una nueva generación. Es menos arriesgado que plantear una historia completamente nueva». Además, gracias al desarrollo tecnológico, los impactos nostálgicos relacionados con estas series o personajes en forma de meme, vídeo o fotografía están muy presentes en el día a día de los mileniales y, por tanto, estos tienen muy presentes aquellos productos de su juventud.

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Los tipos de adaptación

Como se puede observar, parece que no hay un método concreto para resucitar las series de éxito de años anteriores, aunque principalmente se está apostando por el reestreno y la reinvención. Elena Neira explica que «la reinvención (reboot) es el relanzamiento de la serie en sus términos originales con un nuevo reparto, aunque a veces se incorpora el elenco original. Si es una continuación de la serie, se habla de secuela; si narra la historia precedente a los hechos que narraba la serie original, de precuela. Y, por último, están las series derivadas (spin off), que son historias satélite en las que un personaje de la serie original es el hilo conductor».

¿Moda pasajera o nueva tendencia?

La vuelta de programas de televisión tradicional tras un parón largo de tiempo es un hecho natural, como se ha visto con Operación triunfo, Fama ¡a bailar!, El precio justo o Alta tensión, y ahora lo será de la ficción. Aunque podríamos pensar que este fenómeno se está produciendo por la nostalgia que acumula la generación milenial, que se encuentra en la edad adulta y añora aquellos tiempos en los que no existían preocupaciones, todo apunta a que la creación de ficción basada en productos anteriores ha venido para quedarse. «No creo que el reestreno sea una moda pasajera en absoluto. Ofrece garantías de éxito y, por tanto, se dará prioridad a este tipo de proyectos», concluye la profesora Elena Neira.