La creciente importancia de la tokenización en los pagos digitales

Los tokens se perfilan como la tecnología líder para hacer movimientos de dinero de una forma mucho más segura, flexible y rápida. Por ende, se están volviendo imprescindibles para cualquier entidad que procese pagos electrónicos, desde bancos, paytechs y emisores de tarjetas, hasta los fabricantes de wearables y grandes empresas tecnológicas.

Un token es una representación simbólica de datos sensibles, como los dígitos de la tarjeta de crédito de un cliente o de su cuenta. La información original no está expuesta, por lo que no hay forma de conocer de qué se trata, y la codificación que la protege también es prácticamente imposible de interpretar.

En teoría, cualquier información puede ser tokenizada, incluidas las transacciones bancarias, registros médicos o solicitudes de préstamos. En la práctica, desde los comercios hasta las gigantes redes de adquirencia están utilizando tokens para reducir los riesgos de fraude en los pagos digitales, una vertical cuya adopción crece continuamente.

Para ello, se convierten los datos de las tarjetas de crédito y débito a este identificador digital único, que se puede desplegar en diferentes dispositivos. Así, el número de la misma tarjeta puede tener tantos tokens como dispositivos asociados (celulares, tabletas, relojes inteligentes) o billeteras digitales (de un banco, fintech o de una empresa de tecnología como Apple Pay o Samsung Pay).

Del mismo modo, si uno de los dispositivos o medios relacionados ha sido vulnerado (por robo o fraude) puede ser desactivado, sin comprometer al resto.

En resumen, la tokenización es una herramienta fundamental que dinamiza los pagos y ayuda a evolucionar un medio tradicional, como es la tarjeta, en un instrumento de pago omnicanal muy seguro.

SEGURIDAD EN TODOS LOS FRENTES DE PAGO

El uso de los pagos digitales y sin contacto ha aumentado constantemente en los últimos años; una tendencia que seguirá en crecimiento. Según Statista, en 2020 se estimó que había aproximadamente 2.800 millones de wallets digitales en uso en todo el mundo. En 2025, se prevé que las billeteras alcancen los 4.900 millones.
Un elemento importante detrás de este auge son los tokens.

Durante el proceso de tokenización, las credenciales de la tarjeta del usuario son sustituidas por caracteres alfanuméricos generados de manera aleatoria. Los datos reales se aseguran y almacenan dentro de una bóveda virtual, fuera del dispositivo, lo que reduce al mínimo los riesgos de vulnerabilidad.

Los estándares de la industria de tarjetas de pago (PCI DSS) no permiten que la información de los plásticos se almacene en el terminal de punto de venta, las pasarelas virtuales o las bases de datos de los comercios (físicos o virtuales) donde son utilizados. En cambio, los procesadores del pago emiten tokens, mientras mantienen ocultos los datos reales.

Por su parte, los estándares en la tokenización también son supervisados por los lineamientos EMVCo, una asociación global creada por Mastercard, Visa y American Express en 2013, con el fin de garantizar la aceptación de este sistema de procesamiento de manera global.
En cada transacción, el token debe emparejarse con un criptograma (una llave cifrada) como requisito para ser utilizado. Esto agrega otra capa de seguridad para cualquier tipo de transacción.

TOKENS PERMANENTES Y DE UN SOLO USO

Los tokens de uso único son aquellos que dejan de funcionar cuando se ha realizado la transacción específica que exigió su creación.

Las billeteras digitales, al momento de hacer pagos QR, usan este tipo de tokenización para dar seguridad y validar cada operación. Del mismo modo, cuando un comprador adquiere un artículo en un marketplace e ingresa los datos de su tarjeta, estos números son tokenizados y desaparecen luego de concluir la compra.

Los tokens de uso permanente, por otro lado, permiten una vinculación continua entre la tarjeta y las aplicaciones o dispositivos que el usuario autorice.

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Cada billetera instalada en el móvil, si bien puede estar integrada al mismo plástico, tiene un token distinto que protege los datos y está almacenado en la nube. Lo mismo ocurre con los dispositivos, pues los tokens permanentes vinculan exclusivamente una tarjeta con un celular o cualquier wearable en específico.

Los tokens permanentes son ideales para pagos recurrentes o suscripciones a plataformas, pues generan un código que no caduca y que solicita al usuario el ingreso de credenciales una sola vez, lo que mejora la experiencia de usuario (UX) y simplifica la renovación de pagos.

Otro candado que ofrecen los tokens permanentes es que son imposibles de usar fuera del ecosistema para el que fueron creados.

Toda esta combinación de factores se traduce en confianza para los clientes y menores pérdidas para las instituciones, que además refuerzan su imagen de solidez.

PAGOS MÁS RÁPIDOS Y EFICIENTES

Los tokens como activos en la compensación de pagos también tienen un importante potencial para cambiar el tablero financiero actual.

Tradicionalmente, las transacciones entre instituciones se liquidan actualizando los saldos en los registros de cuentas albergados en un sistema centralizado, como la cámara de compensación de un banco central. Sin embargo, las nuevas tecnologías basadas en Tecnología de Contabilidad Distribuida (DLT), hacen posible la creación de tokens digitales para usarse como activos, y así efectuar la liquidación de pagos.

En el terreno de los pagos de persona a persona (P2P), esto permitirá transferencias de dinero sin que se involucren intermediarios. Lo mismo para sumas mayores entre empresas o entidades (B2B), lo que mejorará la eficiencia y rapidez de los movimientos, mediante uso de estándares de datos armonizados.

Actualmente, ya hay instancias privadas con iniciativas en marcha para explorar el potencial de los tokens digitales como activos de pago institucionales, de acuerdo con el Banco de Pagos Internacionales (BIS).

Ciertamente, hay algunos desafíos a superar, según informa el BIS, como el hecho de que un token puede diseñarse de varias maneras, de acuerdo con el caso de uso, afectando el mecanismo de emisión y la disponibilidad del activo.

Sin embargo, la exploración de potenciales soluciones está en curso y las nuevas oportunidades de adopción son amplias, dado que las virtudes de esta tecnología son innegables.

Los tokens están apalancando los pagos digitales, con llaves de seguridad que invitan a empresas y usuarios a completar compras seguras, tanto físicas como online.