La realidad aumentada y la guerra

Por: Enrique Dans

El Congreso de los Estados Unidos rechaza una solicitud de un contrato del ejército para adquirir 6,900 unidades modificadas y adaptadas del HoloLens de Microsoft, tras un contrato anterior de $480 millones en 2018 que hizo llegar al ejército unas primeras cinco mil unidades del dispositivo y preveía la adquisición de 120,000 a lo largo de la década.

Aparentemente, el feedback recibido de evaluaciones internas por parte de mil soldados durante más de cien mil horas de entrenamientos no era convincente: los soldados se quejaban no solo de problemas relacionados con dolores de cabeza, náuseas y fatiga visual que podrían afectar a su capacidad para completar una misión. Además, parecen existir problemas relacionados con la luz emitida por la pantalla frontal de los visores, que podría provocar que tropas enemigas pudiesen localizar a los soldados que las llevan.

En 2018, cuando se anunció el primer contrato, en el que el ejército afirmaba que los visores podrían contribuir a «incrementar la letalidad, la movilidad y la información situacional necesarias para lograr la superación contra adversarios actuales y futuros», un grupo de cincuenta empleados de la compañía llegaron a escribir una carta de protesta a su CEO, Satya Nadella, y al presidente Brad Smith afirmando que «se negaban a desarrollar tecnologías para la guerra y la opresión«, y exigiendo que la dirección de la empresa rescindiera el contrato, cosa que obviamente no sucedió.

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Ahora, el ejército ve recortadas sus intenciones de seguir dotando a sus soldados con dispositivos de realidad aumentada de este tipo, pero sigue apostando claramente por la tecnología: aunque el siguiente contrato de $400 millones de dólares para la adquisición de dispositivos ha sido bloqueado por el Congreso, sí se ha autorizado otro contrato de $40 millones para tratar de corregir los problemas encontrados en el uso del dispositivo, y otro de $125 millones para que Microsoft pueda trabajar en el desarrollo de un modelo mejorado. Según el ejército, a pesar de las actuales limitaciones y problemas derivados del uso del dispositivo, el concepto de un sistema integrado de aumento visual, Integrated Visual Augmentation System o IVAS sigue generando un gran interés de cara al futuro.

El uso de tecnologías en entornos militares es, sin duda, una forma de acelerar su desarrollo, y muchos de los dispositivos y desarrollos que hoy utilizamos habitualmente se beneficiaron en su momento de un posible uso o de un interés militar. Que las HoloLens de Microsoft se adapten a situaciones como las que tienen lugar en un entorno tan complejo y con tantas limitaciones como el de un campo de batalla es posible que pueda contribuir a mejoras en el producto y a su eventual comercialización, pero… ¿es ese un camino por el que, en pleno siglo XXI, queramos seguir avanzando? ¿Desarrollar tecnologías para ser capaces de matar mejor y de manera más eficiente a otros seres humanos? ¿Es capaz la especie humana de aprender algo a lo largo de su historia?