La transformación digital ya es cosa del pasado

Por: Eduardo Ríos – equipo de GoodSapiens

(Global) Hoy en día, hablar de transformación digital es tan obsoleto como presentar como innovadores conceptos como la relación online con los clientes, la gestión financiera y el Plan General Contable, la gestión del talento y el teletrabajo, etc. Todo esto ya es simplemente parte del “business as usual“. No hay nada novedoso; forman parte del día a día de cualquier organización.

La narrativa que destacaba que lo relevante no era el adjetivo “digital”, sino el concepto de “transformación”, partía de la premisa de que la adaptación al cambio no era inherente a las empresas. Lo que realmente era desconocido era cómo la tecnología digital influía en diversos aspectos empresariales. Ese era el verdadero misterio de la transformación digital, pero hoy en día, todo esto está ampliamente superado.

Nos encontramos en un cambio de era y de paradigma. Hace unos años, al analizar lo que las grandes consultoras ofrecían a las grandes corporaciones para lograr mejoras sustanciales en su desempeño y resultados, y que luego se destilaba al resto de las empresas, se veía que lo crucial era la Reingeniería de Procesos (BPR), la Calidad Total (TQM), el Six Sigma, el Outsourcing, el Customer Relationship Management (CRM), el Lean Management, el Design Thinking, y, por último, la Transformación Digital y la Sostenibilidad (RSC). Ahora, todos estos conceptos forman parte de la reflexión diaria y, en gran medida, están incorporados en los modelos de negocio actuales. Es inconcebible no utilizar lo aprendido de todos estos enfoques.

Por lo tanto, la transformación es la mejora continua necesaria para cualquier organización; contribuye a mantener la ventaja competitiva esencial y, en el fondo, siempre buscamos mejorar la experiencia del cliente y obtener mayor rentabilidad. La palabra “transformación” ya está integrada en los modelos de negocio. El adjetivo “digital” es tan amplio y ambiguo que debemos dejar de centrarnos en él. Si algún aspecto de la organización necesita una base tecnológica digital, simplemente se adquirirá y se utilizará. Con el acceso actual a la tecnología, no hay necesidad de complicarlo más.

Si a estas alturas tienes dudas o deseas aprender a llevar a cabo “transformaciones digitales” de manera adecuada, hay numerosos libros y artículos disponibles. Pero si quieres liderar seriamente una transformación digital y analítica, te recomiendo leer “Rewired“¹. Este libro traduce las lecciones aprendidas por McKinsey & Company al trabajar en más de 200 transformaciones a gran escala, en guías prácticas y bien estructuradas.

El libro comienza con la siguiente frase: «Business leaders will be digitally transforming their companies for the rest of their careers». Para mí, algo básico, casi estándar y permanente lo asocio a una “commodity”. Por lo tanto, consideremos la transformación digital como un concepto normalizado y cotidiano, exento de proyectos especiales y grandilocuentes transformaciones.

Aun así, permíteme un último alegato a favor de la transformación digital. Este proceso se define como un cambio que impacta tanto en las capacidades organizacionales como tecnológicas, y que busca la mejora continua de la experiencia del cliente y la reducción de costes. Como consecuencia, proporciona una ventaja competitiva sostenible.

Fuente: Rewired: The McKinsey Guide to Outcompeting in the Age of Digital and AI.

El libro propone una hoja de ruta con acciones críticas:

  • Pensar antes que actuar: asegurarse del apoyo y convencimiento de los líderes.
  • Tener o adquirir el talento adecuado: colocar a la persona correcta en el puesto adecuado.
  • Actualizar la estructura operativa según la demanda: adaptar los procesos a lo que viene.
  • Crear entornos de prueba: aceptar que no se acierta a la primera y estar dispuestos a experimentar.
  • Integrar los datos de la empresa: los datos son la base de muchas decisiones.
  • Asegurar la adopción empresarial: si no se usa, no sirve de nada.

Aunque estas acciones pueden parecer simples, el verdadero desafío radica en implementarlas de manera eficaz. Como diría Lope de Vega, lo difícil es «pasar de las musas al teatro». Además, es importante tener en cuenta que este enfoque de “Rewired” está perdiendo algo de su significado y relevancia ante los cambios que se avecinan en el panorama tecnológico de los últimos meses.

Dicho todo esto, no estamos aquí para hablar de transformación digital, ya que esta está completamente integrada en el día a día de la compañía. Si no es así, ponte las pilas, apresúrate y termina ese proceso. Es momento de pasar página y prepararse para lo que viene, tienes que tener la cabeza y el tiempo necesario para enfrentarte a ello.

Por otra parte, la inteligencia artificial generativa (gen AI) está transformando radicalmente nuestras organizaciónes, abarcando y enriqueciendo tanto los ámbitos digitales como los analógicos:

  • Operaciones: cambia la forma en que hacemos las cosas.
  • Estrategia: redefine cómo planteamos y abordamos los retos futuros.
  • Cultura: influyen cómo desarrollamos nuestros diálogos y valores internos.
  • Servicios: transforma la manera en que satisfacemos las necesidades de nuestros clientes.
  • Talento: afecta quiénes somos y lo que sabemos.
  • Eficiencia y rentabilidad: como resultado de todo lo anterior, se generan mejoras en la eficiencia y la rentabilidad de la compañía.

Por ello, propongo una visión más descentralizada y orientada hacia la innovación desde la base, impulsando y potenciando el trabajo individual mediante la inteligencia artificial, en lugar de depender de grandes proyectos de enfoque top-down.

Bienvenidos a la era de la Innovación Co-Inteligente, donde la combinación de inteligencia humana y artificial nos permite resolver problemas complejos de manera colaborativa y escalable. Este es el nuevo paradigma.

Esta es una nueva forma de pensar, hacer y, por ende, sentir. No es simplemente “transformación”; no se trata de procesos, estructura o funcionamiento de la AI. Es innovación porque nos enfocamos en la creación y aplicación de nuevas ideas. No es solo “digital” porque es mucho más: la co-inteligencia abarca lo analógico y utiliza la tecnología como una extensión de nuestras capacidades.

Debemos implementar (pensar y hacer) plataformas que conecten a expertos humanos con sistemas de AI para colaborar en proyectosherramientas de AI que asistan a grupos de trabajo en la generación de soluciones innovadoras, y redes que recopilen y analicen información de manera masiva para generar soluciones colectivas. Es necesario crear entornos virtuales para formación, reflexión, entretenimiento y socialización; modelos económicos donde los recursos se reutilicen y reciclen, impulsados por tecnologías inteligentes y sistemas hiperconectados; y la integración de tecnologías avanzadas para ofrecer soluciones de salud y bienestar adaptadas a las necesidades individuales de cada persona. Además, es fundamental transformar la manera en que las personas interactúan con el mundo y realizan actividades cotidianas, por ejemplo, mediante el Spatial Computing.

Este es un cambio de paradigma significativo. Mientras que la Transformación Digital ha sido crucial para la modernización y digitalización de las empresas, la Innovación Co-Inteligente representa el próximo paso evolutivo. Este nuevo paradigma no solo integra tecnologías avanzadas, sino que también fomenta una colaboración profunda y sinérgica entre la inteligencia humana y artificial, ofreciendo soluciones más innovadoras, personalizadas y sostenibles.

Existen numerosos desafíos a los que debemos enfrentarnos:

  • – Integrar la AI en los procesos y estrategias empresariales.
  • – Asegurar la transparencia, equidad y responsabilidad en los modelos y usos de la AI.
  • – Adaptarse a los cambios en la naturaleza del trabajo y adquirir nuevas habilidades para trabajar con la AI.
  • – Garantizar la seguridad privacidad en los modelos y en el uso de la AI.
  • – Promover la sostenibilidad y gestionar los recursos necesarios para la creación y uso de modelos de AI.

Además, hay muchos cambios y oportunidades que aún no somos capaces de prever, valorar o entender completamente en su totalidad.

El primer paso para solucionar un problema es reconocer su existencia. De igual manera, el primer paso para asimilar un nuevo paradigma es ser consciente de que estamos en medio de cambio de paradigma.

Nos queda mucho por hacer, y estoy convencido de que estamos ante un desafío cuyo impacto dependerá de nuestra capacidad para ser más co-inteligentes. No será fácil; probablemente tengamos que desaprender ciertos conceptos, ideas y formas de actuar, replantear otros y aprender muchos más.

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