Los flujos de remesas se desaceleran a nivel mundial

(Centroamérica y Caribe) Tras un período de fuerte crecimiento durante 2021‑22, los flujos de remesas enviados oficialmente hacia países de ingreso bajo y mediano se moderaron en 2023 y alcanzaron una cifra estimada de USD 656 000 millones, según la última reseña sobre migración y desarrollo publicada por el Banco Mundial.

Aunque la tasa de crecimiento fue modesta (0.7%), las remesas continuaron siendo una fuente crucial de financiamiento externo para los países en desarrollo. En comparación con la inversión extranjera directa y la asistencia oficial para el desarrollo, las remesas superaron ambas en 2023.

En Panamá, de enero a abril del 2024, tanto las remesas recibidas como las enviadas se desaceleraron con respecto a las cifras reportadas en el mismo período del 2023, arrojan las estadísticas preliminares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Inec), adscrita a la Contraloría General de la República.

En los tres primeros meses del presente año, las remesas recibidas en el país desde el extranjero totalizaron $112.009.6 millones versus los $117.399.0 millones de igual periodo del 2023, es decir, una variación porcentual de -4,6%. Los países de donde provinieron las remesas más destacadas fueron: Estados Unidos, seguido por Colombia, Costa Rica, Ecuador y España.

Por su parte, las remesas enviadas desde Panamá hacia otros países durante el primer trimestre 2024 sumaron $130,141.1 millones comparado con los $130,823.3 reportados a abril del año pasado, mostrando una reducción del 0,5%, según las estadísticas preliminares del Inec.

Los principales destinos a donde se enviaron las remesas fueron: Colombia, Nicaragua, Estados Unidos, República Dominicana y Perú. “Se observó que se enviaron más remesas desde Panamá hacia otros países que las recibidas. Esto podría deberse a la desaceleración del crecimiento económico”, señaló el informe del Inec.

En Panamá, los datos recopilados incluyeron remesas realizadas a través de casas de remesas, transferencias bancarias y otros canales alternativos. En el país, el negocio de las casas de remesas lo atienden 17 agentes autorizados por la Dirección General de Empresas Financieras, del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici).

En 2023, el total de las remesas enviadas a Panamá fue de $379,4 millones, una disminución de $21,5 millones con respecto al ejercicio de 2022, cuando salieron del país $401,0 millones. Mientras que las recibidas ascendió a $354,3 millones, $7,8 millones menos que la gestionada por las casas de remesas en 2022, con $362,2 millones, según las cifras del Mici.

Panamá forma parte de la ruta que utilizan muchos migrantes para llegar a Estados Unidos, lo cual podría estar incidiendo en el volumen de dinero y transacciones registradas.

Las razones detrás de esta desaceleración incluyen:

  1. Crecimiento económico: La desaceleración económica en algunos países de ingreso alto que reciben migrantes puede afectar los flujos de remesas.
  2. Volatilidad de precios: La incertidumbre en los precios del petróleo y los tipos de cambio también puede influir en las remesas.
  3. Competitividad internacional: La apreciación del peso puede afectar la competitividad del sector manufacturero y reducir el impacto positivo de las remesas.
  4. El envío de remesas sigue siendo demasiado costoso. En el cuarto trimestre de 2023, el costo promedio mundial de enviar USD 200 era del 6,4 % del monto enviado, valor ligeramente superior al 6,2 % del año anterior y muy por encima de la meta del 3 % establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Las remesas digitales tuvieron un costo más bajo, del 5 %, en comparación con el 7 % de los métodos no digitales, lo que pone de relieve los beneficios de los avances tecnológicos para reducir la carga financiera de los migrantes.

De cara al futuro, se prevé que las remesas hacia países de ingreso bajo y mediano crecerán a un ritmo más rápido en 2024, del 2,3 %, aunque este crecimiento no será igual en todas las regiones. Entre los posibles riesgos a la baja para estas proyecciones figuran un crecimiento económico menor de lo previsto en los países de ingreso alto que reciben a migrantes y la volatilidad de los precios del petróleo y de los tipos de cambio.

“La migración y las remesas conexas son motores esenciales del desarrollo económico y humano”, dijo Iffath Sharif, directora de la Práctica Global de Protección Social y Trabajo del Banco Mundial. “Muchos países están considerando gestionar la migración debido a los desequilibrios demográficos mundiales y el déficit de mano de obra, por un lado, y los altos niveles de desempleo y la deficiencia de capacidades, por el otro. Estamos trabajando en la preparación de alianzas entre los países de origen y de destino de migrantes para facilitar la capacitación, especialmente de los jóvenes, de modo que adquieran las habilidades necesarias para obtener mejores empleos e ingresos en sus propios países o en el extranjero”.

En 2023, los flujos de remesas aumentaron más en América Latina y el Caribe (7,7 %), seguida de Asia meridional (5,2 %) y Asia oriental y el Pacífico (4,8 %, excluida China). En África subsahariana se registró un ligero descenso del 0,3 %, mientras que en Oriente Medio y Norte de África se observó una caída de casi un 15 % y en Europa y Asia central, de un 10,3 %.

“La resiliencia de las remesas pone de manifiesto su importancia para millones de personas”, dijo Dilip Ratha, economista principal y autor responsable del informe. “Aprovechar las remesas para promover la inclusión financiera y el acceso a los mercados de capital puede mejorar las perspectivas de desarrollo de los países receptores. El Banco Mundial tiene como objetivo reducir los costos de las remesas y facilitar los flujos formales mitigando los riesgos políticos y comerciales para promover la inversión privada en este sector”.

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