Metalaw: Lo que pase en el metaverso, no se quedará en metaverso

La perspectiva tradicional del metaverso es la que asume que los avatares representan “individuos”, en una relación biunívoca. Es decir, cada avatar representa un individuo. Cada avatar consumidor, un consumidor civilmente reconocido. Cada avatar trabajador, un trabajador civilmente reconocido.

Sin embargo la relación entre avatar y el individuo detrás del mismo no es tan así. Tras cada avatar, especialmente el avatar trabajador, puede haber varios individuos. A su vez, cada individuo puede tener varios avatares, como ahora se pueden tener varios perfiles en Twitter o en Facebook.

Hay que tener en cuenta que los mundos virtuales que conforman el metaverso tienen sus propias reglas de juego. Son plataformas privadas con normas que los usuarios aceptan al firmar los términos y condiciones. Incluso han desarrollado fórmulas para resolver conflictos en su mundo, una especie de metajurisdicción. 

Metaverso no es un territorio sin ley. La prueba es que la casa de modas Hermès ha demandado al creador Mason Rothschild por vulnerar su derecho de marca al vender una reproducción digital en formato NFT (Non-Fungible Token, en inglés) de su famoso modelo de bolso Birkin.

El derecho vinculado a las marcas y el de propiedad industrial e intelectual también se aplican al entorno digital, aunque, como señala Luis Ignacio Vicente del Olmo, consejero estratégico de PONS IP, “habrá que adaptarlo al nuevo entorno”.

Una primera lección, afirma el experto, es que “las compañías deben actualizar su porfolio y clasificar sus intangibles adecuadamente para abarcar todos los ámbitos de protección en los países con presencia”. Incluso, añade Carmen Romero, abogada de Balder, registrarlos como “producto virtual”. 

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Sería la evolución natural del internet de la información al “internet del valor”, apunta Efrén Díaz, abogado responsable del área de Tecnología del Bufete Mas y Calvet. Un salto que, aunque puede tardar en eclosionar, ya permite tecnologías como el blockchain (cadena de bloques). Por tanto, algunas de las principales regulaciones a armonizar serán los sistemas de pago y, sobre todo, la acreditación de la prueba digital de la propiedad.

¿Cuáles son los principales retos legales que trae el metaverso?

La privacidad y la protección de datos

Un avatar, al ser la representación digital de una persona, es información que puede identificar a una persona natural, por lo que sería considerado como dato personal. Por tanto, toda data que se pueda extraer de un avatar es información que entra al ámbito de la protección de datos personales. En ese sentido, uno de los retos más importantes es cómo se va a garantizar la adecuada protección de los datos personales de los usuarios.

La identidad digital en tiempos del metaverso

El objetivo se puede explicar de forma muy sencilla: el metaverso debe verificar al usuario mientras protege la privacidad de su información personal y evita el fraude de identidad.

Propiedad Digital

Resulta interesante cómo es que se va a acreditar el derecho de propiedad para los “bienes muebles digitales” como, por ejemplo, la ropa de un avatar, o un auto digital o una colección de arte.

Uno de los grandes retos va a ser combatir el lavado de activos y el financiamiento al terrorismo a través de los NFTs. 

Desinformación, manipulación y ciberdelincuencia

El metaverso podría permitir que regímenes o grupos extremistas utilicen elementos más visuales para captar nuevos adeptos e inculcar en los usuarios mensajes de odio.

El metaverso, como segunda realidad, supondrá que migremos y utilicemos una gran cantidad de datos personales. Eso significa que mientras uno tenga un perfil en el metaverso, será una potencial víctima de todo tipo de ciberdelitos.

Metaverso no solo es una operación de marketing o un videojuego sensorial: los NFT, las criptomonedas o las finanzas descentralizadas pueden revolucionar el mercado y la sociedad. Es el momento, advierten los expertos, de sentar las bases de una legislación que algunos ya denominan metalaw.