‘Mi Carbono’: ¿Sabés cuál es tu huella de carbono?

Las ciudades de todo el mundo son responsables de casi el 75% del total de las emisiones de carbono. A medida que los países avanzan en el cumplimiento de sus compromisos para un futuro neto cero, las zonas urbanas seguirán siendo el campo de acción durante las próximas décadas. Mientras que el transporte y la construcción son los principales impulsores de las emisiones en las ciudades, la parte de las emisiones individuales es significativa, en torno al 40%.

La inclusión de los ciudadanos se está convirtiendo en el elemento más importante de éxito o fracaso en el camino hacia la sostenibilidad. Las iniciativas dirigidas por la comunidad pueden contribuir significativamente a la sostenibilidad, aumentar la resiliencia y la cohesión social. En las últimas dos décadas ha habido numerosos ejemplos de programas personales de asignación de carbono en los debates, pero han tenido un éxito limitado debido a la falta de aceptación social, la resistencia política y la falta de concienciación y de un mecanismo justo para el seguimiento de las emisiones de “mi carbono”.

Nuestro mundo se está transformando: grandes tendencias comunitarias para ciudades sostenibles


En los últimos cinco o siete años se han producido importantes avances en los frentes social, medioambiental y tecnológico que podrían ayudar a hacer realidad las iniciativas de “Mi Carbono” para configurar el futuro hacia ciudades inteligentes y sostenibles.

En concreto, cabe mencionar tres avances en este contexto:

1. COVID-19 fue la prueba de la responsabilidad social – Un gran número de restricciones inimaginables para la salud pública fueron adoptadas por miles de millones de ciudadanos en todo el mundo. Hubo numerosos ejemplos a nivel mundial de mantenimiento del distanciamiento social, uso de mascarillas, vacunaciones masivas y aceptación de aplicaciones de rastreo de contactos para la salud pública, que demostraron el núcleo de la responsabilidad social individual.

La IA también puede ayudar a fortalecer los modelos de negocio de la economía circular para las ciudades sostenibles. Image: Figura adaptada del Foro Económico Mundial y Accenture (2018)


2. Avances tecnológicos de la cuarta revolución industrial: los avances en tecnologías emergentes como la IA, el blockchain y la digitalización pueden permitir el seguimiento de las emisiones personales de carbono, la concienciación y también el asesoramiento individual sobre opciones más bajas en carbono y éticas para el consumo de productos y servicios. La iniciativa Scale 360 del Foro Económico Mundial demuestra el uso de las tecnologías de la cuarta revolución industrial en todo el ciclo de vida de los productos y servicios.

Se han producido importantes avances en las tecnologías del hogar inteligente, en las opciones de transporte con implicaciones para el carbono, en el despliegue de contadores inteligentes para ofrecer opciones individuales para reducir sus emisiones relacionadas con la energía, en el desarrollo de nuevas aplicaciones personalizadas para contabilizar las emisiones personales y en mejores opciones personales para la alimentación y las emisiones relacionadas con el consumo. La IA también puede ayudar a reforzar los modelos de negocio de la economía circular, como los modelos de producto como servicio, las predicciones de la demanda y la gestión inteligente de activos, combinando datos históricos y en tiempo real de los productos y los usuarios.

Hay un número importante de programas y aplicaciones que permiten a los ciudadanos contribuir a las emisiones de carbono proporcionándoles un conocimiento profundo de las elecciones personales en materia de alimentación, transporte, energía doméstica y estilo de vida.

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Las aplicaciones de eficiencia energética, como Svalna, ofrecen sugerencias y estadísticas sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y ofrecen formas de reducir la huella personal, lo que ayudará a las ciudades sostenibles. Image: Svalna


Estas aplicaciones de eficiencia energética ofrecen sugerencias y estadísticas sobre las emisiones de efecto invernadero y proponen formas de reducir la huella personal. Llevan un control del consumo de energía en el hogar y motivan a la gente a hacer cambios en su estilo de vida y a contribuir con su parte a la mejora del medio ambiente.

3. En los últimos años ha aumentado la concienciación y la preocupación pública por el cambio climático, especialmente entre los jóvenes. El “Peoples’ Climate Vote” del PNUD refleja que más del 64% de las personas creen que el cambio climático es una emergencia mundial. Una nueva encuesta del Centro de Investigación Pew en 17 economías avanzadas ha revelado una preocupación generalizada por el impacto personal del cambio climático global: el 80% de los ciudadanos afirma estar dispuesto a cambiar su forma de vivir y trabajar para combatir los efectos del cambio climático. Los adultos jóvenes, que han protagonizado algunas de las protestas más destacadas contra el cambio climático en los últimos años, están más preocupados que sus homólogos de más edad por el impacto personal de un planeta que se calienta en muchas encuestas públicas.

¿Y ahora qué? Ciudades sostenibles a través de comunidades inteligentes


Las tres tendencias aportan pruebas sólidas para posibilitar un movimiento social en favor de las iniciativas “My Carbon”, al permitir que las asociaciones público-privadas ayuden a comisariar este programa. Se sugiere impulsar un enfoque triple para dar forma a este movimiento.

Las tres tendencias aportan pruebas sólidas para permitir un movimiento social a favor de las iniciativas

Esta acción económica necesitará una habilitación política por parte de los dirigentes de las ciudades mediante un amplio debate entre las partes interesadas para llegar a un enfoque justo e inclusivo.

Las palancas de la habilitación cognitiva y las normas sociales serán mucho más impactantes a través de programas de participación ciudadana y es necesario captar los aprendizajes de las tendencias mencionadas para diseñar estos programas. La IA innovadora y las capacidades de aprendizaje automático ayudarían a captar las emisiones integradas en los bienes y servicios, y podrían ayudar a proporcionar a las personas un asesoramiento personalizado y oportuno sobre cómo reducir las emisiones de su estilo de vida.

Por último, es importante que todas las partes interesadas de la cadena de valor se unan y contribuyan a lograr un futuro con cero emisiones netas sin dejar a nadie atrás.

Fuente: WEF