Moody’s enoja a Washington

(Reuters) – La agencia Moody’s rebajó el viernes a “negativa” desde “estable” la perspectiva de la calificación crediticia de Estados Unidos, citando los elevados déficits fiscales y el deterioro de la asequibilidad de la deuda, una medida que suscitó críticas inmediatas por parte del gobierno del presidente Joe Biden.

La medida se produce después de que Fitch, rebajara la calificación del país este año, tras meses de tensiones políticas en torno al techo de la deuda estadounidense.

El gasto federal y la polarización política han sido una preocupación creciente para los inversores, contribuyendo a una venta masiva que llevó los precios de la deuda pública estadounidense a sus niveles más bajos en 16 años.

“Es difícil no estar de acuerdo con el razonamiento, ya que no hay expectativas razonables de consolidación fiscal a corto plazo”, dijo Christopher Hodge, economista jefe para Estados Unidos de Natixis. “Los déficits seguirán siendo grandes (…) y a medida que los costos por intereses ocupen una parte mayor del presupuesto, la carga de la deuda seguirá creciendo”.

La agencia de calificación dijo en un comunicado que “la continua polarización política” en el Congreso aumenta el riesgo de que los legisladores no sean capaces de llegar a un consenso sobre un plan fiscal para frenar la disminución de la asequibilidad de la deuda”.

“Cualquier tipo de respuesta política significativa que pudiéramos ver a esta decreciente fortaleza fiscal probablemente no ocurriría hasta 2025 debido a la realidad del calendario político del próximo año”, dijo William Foster, vicepresidente senior de Moody’s, a Reuters en una entrevista.

Los republicanos, que controlan la Cámara de Representantes, esperan lanzar el sábado una medida de gasto provisional destinada a evitar un cierre parcial del Gobierno manteniendo abiertas las agencias federales cuando la financiación actual expire el próximo viernes.

Moody’s es la última de las tres principales agencias de calificación en mantener una nota máxima para el Gobierno estadounidense. Fitch cambió su calificación AAA para llevarla a AA+ en agosto, uniéndose a S&P que ha tenido una calificación AA+ desde 2011.

Aunque cambió su perspectiva, indicando que es posible una rebaja a mediano plazo, Moody’s afirmó sus calificaciones de emisor a largo plazo y de deuda senior no garantizada en “Aaa”, citando las fortalezas crediticias y económicas de Estados Unidos.

Inmediatamente después de la publicación de Moody’s, la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, dijo que el cambio era “una consecuencia más del extremismo y la disfunción de los republicanos del Congreso”.

“Aunque la declaración de Moody’s mantiene la calificación AAA de Estados Unidos, no estamos de acuerdo con el cambio a una perspectiva negativa. La economía estadounidense sigue siendo fuerte, y los valores del Tesoro son el principal activo seguro y líquido del mundo”, dijo el subsecretario del Tesoro, Wally Adeyemo, en un comunicado.

Adeyemo dijo que la administración Biden había demostrado su compromiso con la sostenibilidad fiscal, incluso a través de más de 1 billón de dólares en medidas de reducción del déficit incluidas en un acuerdo alcanzado en junio con el Congreso sobre el aumento del límite de la deuda, y la propuesta del mandatario de reducir el déficit en casi 2,5 billones de dólares durante la próxima década.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro se han disparado este año por las expectativas de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva, así como por las preocupaciones fiscales centradas en Estados Unidos.

La fuerte subida de los rendimientos del Tesoro “ha aumentado la presión preexistente sobre la asequibilidad de la deuda estadounidense”, dijo Moody’s.

Una rebaja de la calificación de Moody’s podría exacerbar las preocupaciones fiscales, pero los inversores se han mostrado escépticos ante la posibilidad de que tenga un impacto material en el mercado de bonos estadounidense, considerado un refugio seguro por su profundidad y liquidez.

Sin embargo, “es un recordatorio de que el tiempo corre y los mercados están cada vez más cerca de entender que podríamos entrar en otro período de drama que podría llevar en última instancia al cierre del gobierno”, dijo Quincy Krosby, estratega jefe global de LPL Financial.

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