¿Por qué Musk y Zuckerberg están preocupados por el robo masivo de datos genéticos?

(Yahoo Finanzas) 23andMe ha sido objeto de una filtración masiva de información personal que ha puesto a esta compañía, ciertamente desconocida para muchos, en el centro del debate. Los ciberataques masivos contra bases de datos son cada vez más comunes, pero nunca antes se había dado tanta publicidad a uno cuyo objetivo ha sido el de recabar información genética para su posterior venta en la llamada ‘Dark Web’, la porción de Internet profunda a la que los motores de búsqueda comunes no tienen acceso.

Como si fueran rehenes de carne y hueso, los criminales se llevaron más de un millón de datos del perfil genético de otro tanto millón y pico de habitantes. Los afectados cuyos datos genéticos están a merced de quien los compre son, en su mayoría, judíos asquenazíes, uno de los principales grupos étnicos de este colectivo, procedentes de territorios de la Europa Central y Oriental, como Francia, Alemania, Polonia y Rusia. La mayoría de judíos que viven en Estados Unidos son de ascendencia asquenazí. Pero, más llamativo aún es que, en la lista de nombres filtrados por los hackers aparecen los de Elon Musk, dueño de X, y de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y máximo dirigente de Meta. 23andMe no ha querido confirmar ni desmentir, por el momento, si, efectivamente la información personal de dos de los hombres más poderoso del mundo que ahora circula por la ‘Dark Web’ es del todo precisa. Pero, lo cierto, es que aparecen en el listado como reclamo publicitario para alentar la compra del producto de este hackeo masivo. Lo que no ha negado la compañía es que ni Musk ni Zuckerberg fueran clientes suyos…

La empresa de biotecnología 23andMe, de origen estadounidense, fue fundada en 2006 con financiación de Google. Está especializada en el análisis de ADN que aporta información sobre la propensión a padecer ciertas enfermedades que pueden ser determinadas por la mutación de cierto gen. Pero también datos sobre la ascendencia y parentesco de los usuarios. Las personas interesadas en conocer su origen genético reciben un kit de uso fácil en sus domicilios. Con tan solo introducir un poco de saliva, lo reenvían de vuelta a la compañía y ‘¡voilá!’, el truco está hecho. En un corto periodo de tiempo, la persona, con tanto solo acceder a la plataforma de 23andMe, puede comprobar la conexión con un familiar genético dado de alta en la aplicación y ver toda su información. Desde el nombre, sexo y foto, así como la relación entre ambos, la cantidad de porcentaje de ADN que comparten, los parientes que tienen en común y su ubicación en el mapa.

Un portavoz de la compañía ya ha confirmado que los datos que han robado los ‘hackers’ (o el hacker) son legítimos, lo que brinda más certezas que dudas sobre si, efectivamente, el material genético de Musk y Zuckerberg ha acabado desperdigado por la ‘Dark web’. Irónico, por otro lado… El citado responsable ha negado, sin embargo, que los piratas informáticos hayan accedido a esta información a través de un ‘hackeo’ masivo. Según 23andMe, emplearon la técnica del ‘scraping’ o raspado. Para ello, recabaron los usuarios y contraseñas que sus clientes utilizan en otros sitios web y reutilizaron estos datos de acceso para acceder a la plataforma donde se custodia su perfil genético.

Como ha denunciado el biotecnólogo especialista en biomedicina Daniel Pellicer Roig, se trata de un robo muy preocupante (“horrible”, lo define). El también divulgador habla del interés que podrían suscitar estos datos y señala, directamente, a quiénes estarían interesados en su compra. “Empresas aseguradoras, por ejemplo, que podrían negar sus servicios a personas con predisposición a sufrir una enfermedad. Lo mismo con las empresas de sanidad privada: podrían dejar de cubrir a pacientes que, aunque no estén enfermos, puedan desarrollar una enfermedad”, escribe en su Twitter.

Sea como fuere, lo que es más que seguro es que ninguna aseguradora privada en su sano juicio le negará a Elon Musk y Marc Zuckerberg sus servicios. El problema, como apunta Pellicer y como sucede siempre, son el resto de personas afectadas, cuya salud puede estar en jaque si, finalmente, esta información acaba en las manos equivocadas, como es previsible que suceda.

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