Revolución cuántica lleva la informática al siguiente nivel

Algunas de las empresas tecnológicas más grandes del mundo llevan años enfrascadas en el diseño de ordenadores cuánticos. Tanto Google como IBM, por ejemplo, afirman haber alcanzado ya la supremacía cuántica: el momento en que una máquina de este tipo es capaz de realizar cálculos de manera más eficiente que los ordenadores convencionales. El perfeccionamiento y la adopción masiva de esta tecnología prometen marcar un punto de inflexión en nuestra capacidad computacional y de tecnologías como la inteligencia artificial y el ‘machine learning’, en un futuro no muy lejano.

Se estima que para el 2030 estarán operativos unos 5.000 ordenadores cuánticos, aunque el ‘hardware’ y el ‘software’ necesarios para gestionar los problemas más complejos podrían no estar disponibles hasta por lo menos el 2035. Por otra parte, el acceso a servicios cuánticos en la nube se posiciona como un prometedor filón, que podría representar el 75% de los ingresos de las compañías del sector de computación cuántica en 2026. Las implicaciones de esta tecnología para ámbitos como la ciberseguridad, la sostenibilidad o las finanzas ya están siendo exploradas, y cabe suponer que tanto la aparición de nuevas soluciones como la demanda de expertos cuánticos crecerá a la par que la infraestructura y la demanda comercial.

Los principales actores de una ambiciosa empresa

No solo de grandes tecnológicas va la cosa: Administración, universidad y empresa también se suman a los esfuerzos para desarrollar la computación cuántica. España fue elegida en 2022 como uno de los seis países europeos que albergarán los primeros ordenadores cuánticos EuroHPC, una institución orientada a desarrollar un sistema de computación cuántica en el marco europeo. El Barcelona Supercomputing Center (BSC-CNS) será el centro que albergue esta nueva infraestructura, cuyo desarrollo se engloba dentro del proyecto Quantum Spain, una iniciativa público-privada dotada con un presupuesto de 22 millones de euros hasta 2025 que forma parte de la Red Española de Supercomputación.

Además, el CDTI (Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial) ha lanzado el proyecto CUCO para investigar si la computación cuántica podría resolver problemas estratégicos en los sectores de energía, espacio, defensa, logística y finanzas. Una iniciativa en la que participa BBVA, y que se suma a otros proyectos con los que la entidad explora todo el potencial de la tecnología cuántica. Entre ellos están Caramuel, el estudio de viabilidad  de la primera misión geoestacionaria a nivel mundial para la distribución de clave cuántica (un método de comunicación seguro); el diseño y testeo de algoritmos cuánticos aplicados al sector financiero junto a CSIC, o la colaboración con la startup Multiverse Computing para demostrar que la computación cuántica permite optimizar las carteras de inversión.

“Para BBVA es de vital importancia ser un actor relevante en el desarrollo de capacidades y aplicaciones industriales que puedan beneficiarse de la computación cuántica”, recalca el líder de la disciplina Quantum de Estrategia y Control de Ingeniería de la entidad, Escolástico Sánchez. “En esta etapa tan temprana de madurez tecnológica, la colaboración es fundamental para el desarrollo de la computación cuántica. Cada uno de los actores del ecosistema aporta valor”.

El emprendimiento también se suma a la carrera cuántica

Numerosas startups ‘deeptech’ trabajan para desarrollar soluciones relacionadas con la computación cuántica y posicionar a España, Europa y América Latina en el mapa de la computación cuántica. Una de ellas es Qilimanjaro Quantum Tech, que participa en la construcción del ordenador cuántico del BSC-CNS dentro de la iniciativa Quantum Spain. “Nos autodenominamos empresa de computación cuántica ‘full stack’ porque trabajamos en la mayoría de los componentes necesarios para construir un ordenador cuántico: el ‘hardware’, el ‘software’ y el algoritmo”, afirma su CEO, Marta P. Estarellas. Qilimanjaro participa también en el proyecto CUCO, donde se responsabiliza de desarrollar métricas y ‘benchmarks’ para determinar si la computación cuántica está aportando un valor cualitativo en la resolución de un problema. Estas iniciativas y colaboraciones, explica Estarellas, “son el primer paso para generar comunidad y nuevas ideas a nivel de algoritmia y de casos de uso para la computación cuántica”.

En el panorama cuántico emprendedor también destaca QURECA, pionera en la formación y creación de redes de talento en el ámbito cuántico. “Nuestro papel es traer conocimiento y concienciación de estas nuevas tecnologías a los diferentes niveles de educación, ya sea al público general, colegios o profesionales”, explica Araceli Venegas-Gómez, CEO y fundadora de QURECA, que también estuvo entre los expertos de un BBVA Open Talks sobre tecnologías cuánticas organizado por BBVA Spark. La empresa, con sede en el Reino Unido, lidera además el proyecto europeo QTIndu para conectar tecnología cuántica e industria: “Junto a generadores de contenido como instituciones académicas, creamos soluciones de educación como cursos ‘online’, con foco en los profesionales”, señala Venegas-Gómez. “Los otros ‘partners’ dentro del proyecto son empresas que nos van dando ‘feedback’, y así sabemos si ese contenido realmente es lo que quiere la industria”.

QURECA organiza además eventos como Quantum Latino, el principal encuentro de tecnología cuántica de América Latina, que celebrará su próxima edición en Perú. Acompañándola en su organización está la startup uruguaya de logística Quantum-South, que aplica la computación cuántica a la optimización de la carga de mercancías en el transporte aéreo. La empresa ha presentado este año una versión avanzada de su solución, nacida en 2019 como parte del Airbus Quantum Computing Challenge. “Tenemos dos aplicaciones: seleccionar qué contenedores viajan en un determinado vuelo para optimizar una cierta característica (ya sea el peso, el volumen, la prioridad de transporte…) y acomodar los paquetes en los contenedores bien para ocupar el máximo volumen, maximizar el peso, priorizar la urgencia, etc.”, explica Rafael Sotelo, cofundador de Quantum-South y director del área de investigación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo. La empresa ya ha hecho pruebas de concepto de sus soluciones en el aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid-Barajas junto a IAG Cargo y en Miami con Amerijet International Airlines. Su objetivo, explica Sotelo, pasa por crear comunidad en la región y posicionarla en el ecosistema cuántico global: “Queremos poder trabajar en América Latina para el mundo”, recalca. “Hay mucho talento, y queremos ponerlo al servicio de los grandes problemas”.

Una oportunidad para situarse en la cresta de la ola

“Es previsible que las tecnologías de computación cuántica sean disruptoras”, reflexiona Escolástico Sánchez, de BBVA. Participar en proyectos para su desarrollo es por tanto “una decisión estratégica que permite a BBVA estar preparado para la llegada de la madurez de estas tecnologías”. Un sentimiento del que se hace eco Araceli Venegas-Gómez, de QURECA: “Ahora es el momento de empezar a pensar en las tecnologías cuánticas, de entender cuáles pueden ser sus aplicaciones dependiendo del sector”.

“Podemos posicionarnos como una potencia mundial de esta tecnología. Es muy importante ser conscientes de esto, estar orgullosos, protegerlo e incentivarlo, tanto desde el punto de vista de la institución pública como privada”, tercia Marta P. Estarellas, de Qilimanjaro Quantum Tech. “Es fundamental crear un ecosistema cuántico nacional porque es una tecnología estratégica, y tenemos que intentar tener la máxima soberanía, a nivel nacional y europeo, con el fin de ser independientes de proveedores externos”. Y aunque todavía hay obstáculos que superar (como el acceso a financiación de riesgo), las sinergias que impulsan la investigación y aplicación de la computación cuántica prometen ser el camino adecuado para consolidar un ecosistema preparado para dar el salto cuántico.

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