Te contamos la revolución en la señalización vial que se viene

No solo las gasolineras van a cambiar con la llegada de los nuevos vehículos eléctricos y autónomos, también lo van a hacer las leyes de tráfico en el futuro.

La luz blanca en los semáforos es una propuesta que se está considerando para mejorar la eficiencia del tráfico en las intersecciones, especialmente en escenarios donde los vehículos autónomos son predominantes.

Esta idea, conocida como “fase blanca”, aprovecha el poder de computación de los vehículos autónomos. Cuando hay suficientes vehículos autónomos cerca de un cruce, la fase blanca se activa. La luz blanca iluminada indica que los ordenadores de los coches están coordinados entre sí para ordenar el tráfico de la manera más eficiente posible.

Henry Liu, profesor de ingeniería civil de la Universidad de Michigan e investigador principal, sugiere que la implantación de un nuevo sistema de señales de tráfico podría estar más cerca de lo esperado, según informa AP.

“A este concepto lo llamamos “fase blanca”, y aprovecha el poder de computación de los vehículos autónomos (AV)”, resume el ingeniero Ali Hajbabaie, coautor del estudio y profesor en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. 

La novedad implica que los conductores se dejen llevar en un escenario en el que convivan los conductores y las máquinas

En este escenario, los conductores humanos deben seguir al coche que tienen delante. Si el coche precedente se detiene, ellos también se detendrán. Sin embargo, si en el entorno del cruce predominan los coches controlados por humanos, los semáforos mantendrán su patrón habitual: verde, ámbar y rojo.

“Cuando llegamos a la intersección, nos detenemos si está en rojo y avanzamos si está en verde”, dijo Hajbabaie a The Associated Press, “pero si la luz blanca está activa, simplemente sigues al vehículo que tienes delante”. Una alternativa podrían ser las luces intermitentes rojas y verdes, sin necesidad de luz blanca.

“Otorgar parte del control del flujo de tráfico a los vehículos autónomos es una idea relativamente nueva, llamada paradigma de control móvil”, añade Hajbabaie. “Creemos que es importante incorporar el concepto de luz blanca en las intersecciones, porque les dice a los conductores humanos lo que está pasando, para que sepan lo que se supone que deben hacer cuando se acercan a la intersección”, indica.

Según las conclusiones de la investigación, a partir de simuladores de tráfico, el uso de la fase blanca reduce el tiempo de desplazamiento entre un 3,2 % y un 94,06%, en función del número de coches autónomos involucrados.

“Las simulaciones nos dicen varias cosas”, dice Hajbabaie. “Primero, los coches autónomos mejoran el flujo de tráfico, independientemente de la presencia de la fase blanca. En segundo lugar, la fase blanca mejora aún más el flujo de tráfico”, añade. 

Por último, la investigación también demuestra que este sistema “reduce el consumo de combustible, porque hay menos tráfico intermitente”. “Cuanto mayor sea el porcentaje de tráfico en una intersección de fase blanca que se compone de coches autónomos, más rápido se moverá el tráfico y mejores serán las cifras de consumo de combustible”, concluye el investigador.

Los cambios no podrían producirse hasta que la mitad de los vehículos que circulan por las carreteras sean autoconducidos, reconoció, pero el profesor de ingeniería civil de la Universidad de Michigan Henry Liu cree que podría ser más pronto que tarde. “El ritmo de progreso de la inteligencia artificial es muy rápido, y creo que la revolución está a punto de suceder”, declaró a AP.

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