¿Un ecosistema colaborativo fintech para crear servicios más accesibles?

La irrupción de las fintech ha cambiado el paradigma de los servicios financieros en México y el mundo. Estas empresas, por su accesibilidad y disponibilidad, están logrando que más personas puedan acceder a este tipo de productos y servicios, en particular aquellos sectores para quienes era prácticamente imposible incorporarse a la banca tradicional.

Abrir una cuenta digital en una fintech es un proceso sencillo. Basta con tener un dispositivo con conexión a internet. En contraparte, el trámite en una institución financiera tradicional puede ser tardado y los requerimientos suelen ser mayores. De acuerdo con cifras de la Asociación de Bancos de México (ABM), el 57% de los adultos mexicanos no tiene una cuenta bancaria.

Sin embargo, los bajos índices de inclusión financiera en México y la falta de educación en la materia crean una barrera para que la población acceda a estos productos y servicios, y para quienes sí los tienen limita sus capacidades para hacer un uso óptimo de ellos.

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“Lo que estamos viendo es que estas empresas se han enfocado en el grueso de la población que no tiene una cuenta, ni tarjetas o que no puede acceder a créditos o productos de ahorro. Las fintech tiene una labor social no sólo al proveer de estos servicios, sino al hacerlos accesibles, sencillos y ágiles, de tal modo que el impacto en los usuarios es enorme porque quienes cuentan con servicios financieros tienen  herramientas para hacer un mejor gestión de sus ingresos y con ello mejorar su calidad de vida”, señala José Andrés Chávez, CEO y cofundador de Bayonet, plataforma de prevención de fraudes y optimización de pagos electrónicos.

No obstante, las amenazas de fraude siguen siendo un reto no sólo para las fintech, sino para todos los actores de la economía digital.

La visibilidad que han adquirido las fintech en los últimos años, ha llamado la atención de los estafadores, quienes actúan bajo un patrón repetitivo cuando descubren que pueden explotar las mismas vulnerabilidades en diferentes empresas del sector, explica.

De acuerdo con datos de Statista, la competencia de pagos en línea ya no está dominada solamente por el uso de tarjetas digitales bancarias. Al contrario, durante el 2020, año de la pandemia, las opciones de este tipo de transacciones se diversificaron, incluyendo cada vez más las herramientas que brindan las fintech. Sin embargo, a la par de este crecimiento los fraudes digitales también han aumentado e incluso se han vuelto más sofisticados y por ende difíciles de detectar.

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Ante esto, la inteligencia colaborativa ha demostrado ser una herramienta útil para fortalecer el sector y con ello impulsar las acciones que las fintech han trazado en materia de accesibilidad.

El buró de reputación digital: de la prevención individual al beneficio colectivo

El sector fintech tiene un área de oportunidad que puede convertirse en su mayor fortaleza: la generación, almacenamiento y apoyo en el uso de datos para la autenticación de la identidad durante las transacciones en línea.

“A diferencia de las instituciones financieras tradicionales las fintech no cuentan con entidades como el Buró de Crédito, pues muchos de sus usuarios no forman parte de estos registros. Además, dada la complejidad de las transacciones digitales es indispensable que más allá de analizar los factores básicos para conocer el origen de los usuarios, es importante considerar variables alternativas para tener una lectura más precisa, como por ejemplo, direcciones IP, dispositivos, email, entre otras” afirma Chávez.

Esto cobra sentido cuando se toma en cuenta que alrededor del 30% de los usuarios que han sido catalogados como sospechosos de cometer fraude financiero en una fintech, son reincidentes, es decir, que después atacan a otra empresa del mismo sector, según datos de la empresa.

Usuarios y comercios, otros de los ganadores

Esta colaboración para blindar el ecosistema fintech beneficiaría mucho a los usuarios, toda vez que, según la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), siete de cada diez compradores consideran a las transacciones digitales más vulnerables ante el  fraude, en comparación al pago en efectivo; 58% tiene miedo de que le roben su identidad y 51% teme que le clonen su tarjeta o wallet.

Si se logra garantizar, a través de un buró de reputación digital, que los usuarios que usan las fintech están debidamente autenticados, entonces, el ecosistema se fortalece y la seguridad en las transacciones se refuerza.

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Por otro lado, la misma AMVO, en su Estudio sobre Venta Online en Pymes 2021 refiere que el 10% de las Pymes consideran que una de sus principales barreras para empezar a vender en internet es el miedo a arriesgarse a tener fraudes electrónicos.

La inteligencia colaborativa tiene un impacto en esto pues blinda a los comercios para  que cuenten con mejores herramientas para detectar los contracargos y reducirlos o bien detectar a un usuario fraudulento; optimizar su aprobación de pagos y evitar fraudes.

De este modo, “si el ecosistema fintech trabaja en colaboración los beneficios no sólo alcanzan a estas empresas; sino a los usuarios y comercios para hacer del internet un lugar más seguro para los negocios”, concluye el especialista.