Von der Leyen sacrifica su Fondo de Soberanía para acelerar la financiación de proyectos ‘limpios’

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha sacrificado su idea de crear un Fondo de Soberanía que haga frente a las ayudas millonarias de la ley de Reducción de la Inflación (IRA) de Estados Unidos, para sustituirla por un sello que acelerará la financiación de proyectos digitales, ‘limpios’ y biotecnológicos.

El Fondo para la Soberanía Europea es una propuesta de la Comisión Europea —en el contexto de la revisión del sexto marco financiero plurianual— para respaldar la industria de la Unión Europea en sectores estratégicos a través de la inversión. Aunque el proyecto ha hecho parte del plan de gobierno de la Comisión Von der Leyen desde sus inicios en 2019, las medidas concretas para su desarrollo sólo serán presentadas en el verano boreal de 2023.​

El fondo esta enmarcado dentro del Plan Industrial del Pacto Verde que busca aumentar la financiación para las tecnologías limpias ya que según la Comisión «para mantener el atractivo de la industria europea, es necesario ser competitivo con las ofertas y los incentivos disponibles fuera de la UE». 

La inyección se asignará a programas específicos y de la partida total, 3.000 millones irán para InvestEU; 500 millones, para Horizon Europe; otros 5.000 millones, al Fondo de Innovación y los 1.500 millones restantes, al Fondo Europeo de Defensa.

“Ahora tenemos fondos suficientes para proyectos en este sector, pero presupuestos limitados”, explicó Von der Leyen, quien admitió que la UE ha agotado la flexibilidad presupuestaria para hacer frente a “crisis tras crisis”.

Por ello, Bruselas propone la creación de una Plataforma de Tecnologías Estratégicas para Europa (STEP, por sus siglas en inglés) para promover la competitividad a largo plazo de la UE en tres industrias “críticas”: la tecnología digital, la tecnología limpia y la biotecnología.

Tres sectores que la presidenta de la Comisión definió como “prioritarios” ya que son “cruciales” para mantener la ventaja competitiva de la UE al tiempo que reduce su dependencia países como China, que también ha anunciado inversiones en tecnologías ‘limpias’ que superan los 280.000 millones de dólares.

Este planteamiento complementa al Plan Industrial del Pacto Verde, como lo denomina Bruselas, anunciado por la líder alemana el pasado enero y que se centra en agilizar permisos para facilitar la inversión en los sectores cruciales a lo largo de toda la cadena de suministro a fin de alcanzar el objetivo de cero emisiones netas, lo que incluye la energía eólica, las bombas de calor, la energía solar, el hidrógeno limpio y el almacenamiento.

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